Abre la UAT cursos con certificación internacional gratuita

El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, dio a conocer la apertura del Ecosistema Microcredenciales UAT 2026, una iniciativa que ofrece a estudiantes, docentes y personal administrativo, la oportunidad de obtener una certificación internacional gratuita que valide sus competencias técnicas y habilidades blandas bajo estándares de clase mundial.

Al respecto, informó que el catálogo de microcredenciales 2026 ya puede consultarse a través del portal oficial de la UAT para conocer la lista completa de cursos disponibles.

Durante los últimos recorridos por las distintas facultades y unidades académicas, el rector Dámaso Anaya ha estado informando a estudiantes, docentes y personal administrativo sobre la apertura de este nuevo programa que permite acceder a certificaciones internacionales alineadas con las dinámicas del mercado laboral contemporáneo.

En ese sentido, puntualizó que la UAT asume con responsabilidad su papel como institución pública formadora de talento, generando condiciones para que su comunidad cuente con mayores herramientas y mejores oportunidades de inserción laboral y crecimiento profesional.

Para ello, indicó que la UAT adquirió veinte mil microcredenciales internacionales, mismas que se otorgan de manera gratuita a estudiantes de bachillerato y licenciatura, así como a personal docente y administrativo.

Indicó que esta acción representa un esfuerzo institucional sin precedentes, orientado a generar un impacto transversal en la formación académica, la actualización profesional y la empleabilidad de la comunidad universitaria.

El programa de Microcredenciales UAT 2026 está disponible en el portal www.uat.edu.mx donde se detallan los contenidos de cada certificación, los niveles requeridos, los beneficios y el idioma en que se imparten.

El ecosistema contempla 69 microcredenciales agrupadas en 17 tipos: 10 modalidades base y 7 especializadas. Las certificaciones base fortalecen habilidades digitales, tecnológicas y de productividad, incluyendo alfabetización digital, ofimática, tecnologías de la información, herramientas creativas, diseño e ingeniería digital y plataformas en la nube; las especializadas amplían la formación hacia sectores como desarrollo de videojuegos, redes y ciberseguridad, marketing digital y áreas como agronegocios, salud y hospitalidad.

Las y los estudiantes activos de la UAT que deseen participar deberán cumplir con el proceso de capacitación, evaluación y certificación durante el periodo febrero-junio de 2026.

Para más información acudir a la dirección o coordinación de la facultad o unidad académica a la que pertenecen. De igual manera, podrán consultar el apartado correspondiente en el portal oficial de la UAT o establecer contacto con la Coordinación Institucional de Certificaciones, al teléfono 834 3181 800, extensiones 1162, 1284 y 2646, así como al correo: certificacionesacad@uat.edu.mx.

Impacto ambiental de parques eólicos preocupa a académicos de la UAT

Tamaulipas representa el segundo lugar nacional entre los estados con mayor potencial eólico, cuenta con parques eólicos, en Matamoros, San Fernando, Soto la Marina, Casas, Victoria, Llera, Xicoténcatl, Mante y Reynosa, pero la instalación de estos, podría afectar al ecosistema, así lo dijo Rafael Herrera, académico de la UAT adscrito a la Facultad de Ingeniería y Ciencias (FIC).

“Tamaulipas es rico en especies endémicas, si son endémicas con solamente poner un molino de viento estamos arrasando con ellos, que se hace, reubicarlos”.

En México no existe un monitoreo sistemático que permita la ubicación adecuada de los parques eólicos, destacó Rafael Herrera en lo que fue el conversatorio “Mitos y realidades de las energías limpias”.

“No tenemos un sistema de monitoreo sistemático a largo plazo que rija a todas esas compañías todavía no hoy en boga en nuestro país, otros impactos en los mamíferos, que son interrumpidos su reproducción, con el ruido de los generadores

Por su parte Lorenzo Heyer destacó que la transición energética, representa un área de oportunidad para los profesionales de las ciencias ambientales, evaluando impactos y dijo que la educación ambiental es fundamental para mitigar impactos al ecosistema.

“Hay necesidad de un cambio en los patrones del uso de energía, para eso requerimos a personas que sepan dar la educación ambiental, los ingenieros en ciencias ambientales les tocan estos procesos de evaluación de impactos”.

Esta actividad se llevó a cabo en el marco del 25 aniversario de la creación de la Ingeniería en Ciencias Ambientales, que se imparte en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Campus Victoria

La importancia de los seres reguladores ecológicos

Cada uno de los seres vivos que habitan en nuestro planeta tienen un papel en la transformación del ecosistema que los rodea, aquellos que poseen un rol primordial en este o bien que su desaparición causaría un desequilibrio del habitad, son conocidos como los reguladores ecológicos. Entre las funciones que posee un regulador ecológico, se encuentra la depredación o regulación de especies que puedan generar una sobrepoblación, explotación o que puedan perjudicar de alguna manera el ecosistema donde estos habitan.

Un ejemplo de estos reguladores son los tan conocidos caballitos del diablo y libélulas, mismos que en los ecosistemas, cumplen la función de regular otras especies, incluidas las que son nocivas para el humano, como lo son las plagas de mosquitos e insectos transmisores de enfermedades, como el dengue, el zika o el chikungunya y que serían más graves en muchos lugares sin la presencia de estos seres, según explica, Alejandro Córdoba Aguilar, investigador del Departamento de Ecología Evolutiva del Instituto de Ecología de la UNAM, para el Universal.

En muchos otros casos, la regulación del ecosistema, no tiene que ver con la depredación, este es el caso de las aves y las abejas, que ayudan al esparcimiento de semillas, la proliferación y polinización de las plantas y árboles, generando una reforestación natural.

Hace algunos años, se liberó una manada de lobos, en el parque natural de Yellowstone en Estados Unidos, el objetivo era devolver esta especie a los bosques donde pertenecían, además de reducir la población de venados, que al no poseer depredadores naturales, se encontraban acabando con la población vegetal del área. Al pasar los meses no solo se restauró la flora del lugar, sino que esta atrajo a especies benignas que aumentaron la calidad natural del parque. Demostrando como solo una especie, puede generar un cambio drástico en el ecosistema