En Boca de Todos / Limpiar la suciedad del patriarcado

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

Luego del asesinato de Lucero Marisol, activista feminista que salió de su casa para unirse a las manifestaciones por la eliminación de la violencia hacia la mujer en Guaymas, Sonora, algunos periodistas varones que dan seguimiento al caso, cuestionan el sangriento hecho y piden explicaciones a las mujeres que están hoy en cargos de elección popular o puestos de poder en el gobierno.

 

En el caso específico del análisis que presentó Ciro Gómez Leyva a sus audiencias en televisión, aprovechó la tragedia para comentar también las agresiones que sufren las manifestantes cada vez que salen a marchar en las calles de la CDMX, y se le va “al cuello” a la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, y aquí coincido que ella no es feminista y está claro que defiende más los intereses de López Obrador que el movimiento feminista, sin embargo considero que desde la opinión pública también se violenta a las mujeres públicas, por su condición de género.

 

Pedir explicaciones a todas las mujeres del país que están en puestos de decisión y poder, ya sea en el legislativo, ejecutivo o judicial, es demasiado abrumador y pedante por parte de los hombres que cuestionan el ejercicio público de las funcionarias, porque más allá de filias y fobias partidistas, agreden verbalmente desde el privilegio de ser hombre. Como si los problemas feministas se incrementaron a partir de la paridad política, como si el movimiento de las mujeres naciera apenas ahora, como sugiere el misógino presidente.

 

No señores, estamos hablando de violencias hacia las mujeres, de agresiones machistas, del pacto patriarcal, de impunidad y omisión, conductas que están metida como cáncer en la gobernanza, que por más de cien años han sostenido los varones solitos. Los comunicadores deben cuestionar más a los hombres públicos, las mujeres apenas están llegando y como sabemos lo están haciendo a contra corriente, muchas de ellas masculinizadas, muchas aguantando agresiones y presiones de sus líderes.

 

¿Con qué valor un hombre puede cuestionar a una mujer sobre el sistema patriarcal del que se benefician solo ellos y se les oprime a ellas? La violencia feminicida y todas las expresiones de odio hacia la mujer posan en los hombros de los hombres, que no se les olvide.

 

Desde la mañanera presidencial, también se denota la carga de la violencia verbal hacia las mujeres, el presidente López Obrador omitió interiorizarse de la tragedia de Guaymas y puso al Secretario de Marina a sortear el tema frente a los reporteros, el Almirante Ojeda dijo entonces que lo de “esta muchachita” era “daño colateral”.

 

Hay hombres que juran ser feministas, pero no quieren limpiar la suciedad de patriarcado, no ven que son la razón de lo que critican. “¿Qué humor puede ser más raro que el que, falto de consejo, él mismo empaña el espejo y siente que no esté claro?” Hombres Necios, Sor Juana Inés de la Cruz.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *