En Boca de Todos / No normalicemos las mentiras

Por Guadalupe Escobedo Conde

¿Quién miente más? Está bastante difícil el reto presidencial del quién es quién en las mentiras, el concurso a nivel nacional de los mentirosos, mentirosos, tiene muchos participantes, todos de gran calado y cada día se suben más al tren del meme de las simulaciones.

 

Más allá de las Fake News o la Infodemia que nos acecha todo el tiempo en informativos, discursos políticos y redes sociales, asistimos a una era llena de confusiones y vamos de falsedad en falsedad sin salir del asombro. La nueva normalidad nos confirma que todos mienten, después tienen que andar desmintiéndose entre sí.

 

Mienten las cifras oficiales de muertos y contagios de Coronavirus, expertos en epidemiología y estadísticas desmienten el conteo de Gatell; mienten las cifras de feminicidios, el gobierno que reconoce 9 asesinadas diarias, las colectivas feministas sustentan más de doce; mienten los ediles cuando informan de pavimentaciones de calles y a la vuelta de la esquina, cualquier lluvia deja ver que no era pavimento en concreto, solo chapapote; mienten las Fiscalías que no humanizan el trato a las víctimas de violencia y diez años después deben reconocer sus errores.

 

Desde el presidente, hasta el servidor público menos corrupto, arreglan sus cuentas, engañan, falsean información y maquillan cifras porque se saben impunes. Quizás un video viral los exhiba en la triquiñuela, pero no hay consecuencia, otro episodio posterior aún más estridente desviará los reflectores.

 

Al parecer, antes solo nos engañaban en campaña y a eso ya medio nos habíamos acostumbrado, sin embargo, ahora debemos estar siempre alertas para detectar, a tiempo, sin que nos afecten, los falsos dichos de todos los que tienen voz pública en este país.

 

Apenas se desmontó un montaje producido para la televisión por la policía federal, que hace 16 años fue espectacular, y ahora los mensajeros se debaten en dimes y diretes propios de otro gran montaje, más llamativo, con un añejamiento de enredos que vuelve a colocar en el ojo del huracán la llamativa noticia.

 

¿Por qué mienten los que mienten? La psicóloga e investigadora, Beatriz Montemayor publica una respuesta en la revista digital de la UNAM y nos cuenta que esto tiene que ver con una cuestión evolutiva. Con estudios recientes determina que el cerebro es capaz de fabricar engaños para mantener la cohesión en el grupo social.

 

Y otro hallazgo es que hombres y mujeres dicen mentiras por motivos diferentes. Ellas los hacen por proteger emocionalmente a otras personas, pero ellos mienten por ego, como un medio de cuidar su imagen.

Por otra parte, Manuela Carmena, ex alcaldesa de Madrid y escritora, sostiene que “la mentira en política sale gratis, porque somos una sociedad que no sanciona especialmente la mentira, por eso la toleramos”

 

Al reflexionar sobre ética política, la jueza española emérita define que la mentira afecta tanto la democracia, al convertirse algo habitual en el discurso político.

 

Y hemos naturalizado la mentira que ahora los políticos nos hacen parecer tontos, y esto ya es inaceptable, “la persona que miente no es de fiar, ni ha aceptado las normas de educación”.

 

Por ello, debemos elevar la exigencia ciudadana sobre la verificación de las noticias, pero también de los discursos, cifras y datos que nos da cualquier autoridad.

 

Conviene saber que debemos estar atentos a la comunicación no verbal de un mentiroso, es decir, a las señas y movimientos de su cuerpo, pero los estudiosos del comportamiento humano también nos avisan que podemos detectar a los mentirosos por su voz, quien miente habla más pausado, deja de hablar de sí mismo y es retorico en su mensaje.

 

 

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