En Boca de Todos / El machismo que impera en la TV

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

 

Desde que tengo memoria y he estado frente a una televisión, veo mucha violencia machista en las producciones que se nos cuelan hasta la sala o recamara de la casa y ahora en los celulares, productos mediáticos que reafirman a las mujeres como productos sexuales y en la peor versión de estos, fomentan la violencia hacia ellas. En los sábados de box una chica levantaba los letreros en diminutos shorts, al día siguiente, siempre en domingo fue una pasarela de bellezas sensuales bajo los cánones de un tal Sr. Velasco; de lunes a viernes las telenovelas que se presumen como un éxito nacional y se exportan a todas partes, reafirman las peleas entre mujeres por un hombre o el acecho del patrón sobre la criada, el estereotipo de género donde ella es aspiracioncita y él un héroe salvador al que debe conquistar, como en los juegos del hombre, del sistema patriarcal.

 

Luego, un payaso tenebroso alcanza el éxito en la emisión de noticias periodísticas, de la mano, o nalga, de una mujer enmascarada. Mientras que “los casos de la vida real” le dicen a la mujer que debe aguantar maltrato emocional y hasta físico para salvar a su familia. Y en esta nueva era, nada ha cambiado, la chica del clima debe ser bonita y de trasero abundante, la presentadora de espectáculos con busto prominente, la barra de telenovelas sigue ahora con escenas más violentas y los fines de semana, ya sin Chabelo y sus edecanes, son las voces varoniles las que se apropian del espacio para narrar los esparcimientos exclusivos para ellos.

 

Antes de la masificación de la comunicación a través de las redes sociales, la televisión fue un punto de encuentro familiar, ahí se formaron generaciones de mexicanos bajo los valores fomentados por la industria del entretenimiento, que encontró en la mujer su mejor producto de venta y que hasta la fecha, pese a los cambios estructurales y las comprobadas afectaciones sociales que son evidentes, no cambia formatos.

 

Y no es mi percepción, la ciencia lo sustenta. Son científicas mexicanas de la UNAM, quienes han dedicado horas de estudio, investigación y análisis para concluir que en el México de hoy, cuando un espectador puede estar hasta 5 horas frente al televisor, cada 90 minutos será testigo de una violencia machista, simbólica, agresiva, emocional, sexual, y/o física, como parte de una sistema que las permite, que hasta se ríe y copia estas conductas.

 

La investigación de Amiée Vega y Amneris Chaparro, del Centro de Investigación y Estudios de Género de la UNAM, ha sido publicada en un reportaje de Almudena Barragán para El País, con el título “Dos muestras de violencia contra la mujer cada hora: El machismo que impregna la televisión mexicana”.

 

“Las emisiones son el espejo de una sociedad divida y desigual en un país donde el tercio de la población pasa cinco horas delante del televisor”.

 

El reportaje abunda en el machismo omnipresente en la tele de todos los días, como el reflejo de la normalidad que vivimos, “un aparato ideológico que construye realidades, idealizaciones y que contribuye a dar ideas de lo que está bien y está mal” señala una de las científicas que sustentan su hipótesis en un monitoreo a los canales abiertos en 544 horas de transmisión, durante 30 días, donde encontraron 900 muestras de violencia de género en noticieros, entrevistas, eventos deportivos, de entretenimiento y espacios infantiles, concursos y series del corazón.

 

Por tanto, las académicas nos piden reflexionar sobre el discurso televisivo que privilegia la representación de mujeres y niñas como víctimas de violencia en la pantalla chica, donde son ellas las responsables de la violencia de la cual son objeto. Casi nunca se identifica al ejecutor de los actos violentos y no existe interés en los programas por señalar a los responsables. A las autoridades se alude poco y casi nunca hay responsabilidad para la erradicación de este problema.

 

Y aunque estas investigaciones no son nuevas, algunas datan de hace una década, los estudios son pertinentes y de ahí el interés de traerlos de nuevo a colación. Ahora mismo ¿Qué estamos viviendo “en la caja que idiotiza”?

 

 

 

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