En Boca de Todos / Nada que festejar

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

La pandemia no ha cesado ni tantito, la Organización Panamericana de la Salud, en su más reciente reporte sitúa a México con repunte de contagios y muertes por Covid19; las estadísticas oficiales en Tamaulipas nos confirman una nueva ola de enfermos y fallecidos por este mal. Estamos como al principio, o quizás peor, por el luto que viven muchas familias o la enfermedad que ahora mismo enfrentan más pacientes en hospitales y en asintomáticos en casa.

 

La movilidad ciudadana forzada por las campañas políticas en días anteriores, presenta estas funestas consecuencias. 

 

Justo cuando se plantea la posibilidad de un regreso paulatino y ordenado a las aulas, cuando más de la mitad de la base laboral de la burocracia ha vuelto a sus oficinas y en la víspera de la celebración del Día del Padre, se encienden de nuevo las alertas, rumores y confirmaciones hablan de que cada vez más victorenses se están contagiando, y parece que la población joven es la que está cayendo ahora ante el virus.

 

A nivel nacional no está vacunada ni el 20 por ciento de la población y aunque ya lo estuviera, los científicos que siguen indagando sobre esta nueva enfermedad, nos urgen a seguir metidos en casa, extremando medidas higiénicas y evitando contacto social.

 

Un escueto mensaje de la Secretaria de Salud en redes sociales conmina a la población a no confiarse y reitera que el Covid sigue activo, sin embargo los comentarios en las redes están sembrando pánico en la comunidad, médicos y enfermeras de los hospitales públicos nos confían un incremento de atención a pacientes contagiados, además de lo que ya trasciende en medios de comunicación que por la lamentable muerte de un trabajador del Congreso Local, se urgió ahí extremar medidas para mitigar contagios.

 

De la misma forma, empleados del sector gubernamental comentan de compañeros enfermos y el estrés que les provoca seguir acudiendo a las oficinas en condiciones de incertidumbre.

 

En este incierto contexto se preparan las festividades del Día del Padre, las ofertas llaman al consumo de alcohol y a la compra de artículos para ellos: relojes, celulares, computadoras, libros y corbatas, nada que ver con el consumo que se busca con la madre: lavadoras, estufas, trapeadores y sartenes; los estereotipos mercantiles bien marcados para seguir ubicando el potencial de hombre como profesional y hasta intelectual, contra el de la mujer, como la dedicada a las labores domésticas y de cuidado familiar.

 

Como sea, se llega su día, por solo vale felicitar a aquellos padres que asumen la paternidad responsable y no los ausentes, lo que cultivan el afecto con sus hijos y no son distantes, los que ejercen su rol de padre responsable, no a los que cómodamente dan “apoyo” a la mujer para que sea ella quien se responsabilice de la familia fraterna.

 

Y sí, como no, vale reconocer y felicitar a las madres, que son padre a la vez, que solas sacan adelantes a sus hijos. Fuera de toda broma.

 

Pero toca seguir en casa, reforzar las medidas sanitarias y salvaguarda la salud, la pandemia no ha terminado.

 

 

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