En Boca de Todos / Gatell y el síndrome de Estocolmo

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

Como al América, el Cruz Azul o López Obrador, a Hugo López Gatell se le quiere o se le odia, no es un personaje que sea indiferente a las audiencias y menos a las mexicanas que se volcaron a él cuando salto a la fama a inicios de la pandemia, en confinamiento obligado la conferencia de las tardes que nos proporcionaba información precisa sobre el Coronavirus en México, se fue convirtiendo en una especie de curso online de superación personal, porque una acababa con más entendimiento y paz, dentro del caos sanitario.

 

Los medios de comunicación contribuyeron grandemente a crear el personaje que agrado a las masas, elevo los niveles de espectadores de los medios públicos y se apropió del espacio televisivo como un “talk show” superado en audiencia solo por la mañanera del presidente. 

 

Revistas del corazón fueron tras su historia de amor y derramaron tinta para pintarlo como un científico soltero codiciado, más tarde un “paparazzi” trajo la desilusión, no estaba tan solo, paseaba en las playas acompañado y en plena pandemia, sin protocolos sanitarios. Esto le causo la primera abolladura a su impecable imagen, amén de todas las muertes ocasionadas por el virus y acachadas a una mala estrategia sanitaria. De rock star se convirtió en Dr. muerte.

 

Y desde luego que el funesto conteo de la pandemia confirma que el plan de mitigación del virus no ha sido exitoso, ahora mismo cuando parecía que la vacunación nos sacaría del ostracismo social, vemos que no es así. La pandemia continua y el riesgo es latente.

 

Lo que si se debe reconocer en el epidemiólogo es su pericia para comunicar, conectar con la gente y tener paciencia para medios y el presidente, cosa difícil de combinar.

 

La estrategia comunicativa si tuvo efectos en la población, con las mujeres tuvo especial conexión y son ellas, precisamente, las encargadas por tradición de salvaguardar la salud de la familia, la comunitaria. Asunto que ya debe cambiar, pero el sistema político patriarcal es renuente, baste recordar que el presidente dio la instrucción a las madres y abuelas de cuidar a niños y enfermos en la pandemia.

 

El vocero del gobierno para hacer frente a la desinformación en torno al covid 19, ha estado, desde el 20 de enero, por más de 15 meses al aire en radio, a cuadro en tele y en las primeras planas de la prensa, y se ha vuelto tendencia viral en más de una ocasión por aciertos o desatinos en la conducción de la pandemia.

El último de sus errores se registró esta semana, cuando una periodista les cuestiono sobre la efectividad de la vacuna y entró en crisis sin salir bien salvado del embrollo mediático. Y así se despide, por ahora. Explica que la audiencia ya se cansó, que los reporteros de la fuente están desgastados, que las personas que le ayudan en esta labor también merecen un descanso y que se buscarán nuevas herramientas para seguir comunicado lo más trascendente de la pandemia.

 

¿A dónde va Gattell? Seguramente a descansar, aunque se idealizó como un personaje del escuadrón de la salud, también es humano y merece un receso, desde luego que seguirá los martes en la mañanera, pero debe limpiar su imagen si desea prepararse políticamente para lo que viene, la notoriedad nacional lo coloca en la antesala de los cargos que estarán en juego en la contienda que viene. Además, los enroques que se están dando en el gabinete federal, podrían ubicarlo ya como Secretario de Salud, y quizá por ello sale del aire, de momento.

 

Solo queda reconocer su sapiencia para orientarnos en los días más aciagos de la crisis sanitaria y toca superar el síndrome de Estocolmo que nos provocó, desde que irrumpió en todas las pantallas nacionales, cuando más lo necesitábamos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *