A CONTRA CORRIENTE / Socializar los beneficios del conocimiento ante el Covid-19

Mientras la Organización Mundial de la Salud sigue alertando sobre la intensificación de contagios por el Covid-19 en todo el mundo, legisladores y líderes sindicales entregaron al Presidente de los Estado Unidos de América, una petición con el apoyo de dos millones de firmas, para que ese gobierno se sume a las 100 naciones que están promoviendo poner a la gente por encima de las ganancias, de modo que se garantice el acceso universal a las recetas y a los materiales para producir vacunas anti-Covid-19.

Esta iniciativa implica en esencia, suspender las protecciones que otorga la Organización Mundial de Comercio (OMC), bajo la figura de las patentes, a las empresas farmacéuticas para controlar la fabricación y distribución de las inmunizaciones.

No se puede perder de vista que las farmacéuticas, están en el selecto grupo de las empresas que más han ganado ante el actual problema de salud mundial; cuyas utilidades ya venían siendo excesivas.

Cabe reflexionar que las farmacéuticas están obteniendo una ganancia desmedida, con sustancias cuya disponibilidad determina la vida o la muerte de miles de personas en el mundo, a lo cual habría que añadir que esta apropiación privada de las vacunas resulta injustificable, toda vez que muchas de las investigaciones que permitieron el desarrollo de los fármacos, fueron y están siendo subvencionadas con dinero público.

La campaña en cuestión recibió el pasado 14 de abril, el respaldo de 102 ganadores del Premio Nobel, así como de 79 ex jefes de Estado o de gobierno, quienes publicaron una carta abierta en la que se pronunciaron por salvar vidas e impulsar la inmunidad de rebaño a nivel global, compartiendo el conocimiento y la tecnología necesarios para la producción de los fármacos, que hasta el momento siguen escaseando en gran parte del mundo, sobre todo entre la población más pobre.

Esta iniciativa de vacunas para los pueblos, se justifica asimismo ante la lógica de mercado prevaleciente, a la que le es propia la especulación, la alta rentabilidad para las empresas y, las gestiones estatales parciales; escenario que evidentemente no permitirá resolver el problema a la gran mayoría de la humanidad.

De modo que hace falta una mayor inversión gubernamental eficaz y oportunamente focalizada, así como la cooperación y la solidaridad de las grandes farmacéuticas.

Es necesario en suma, trascender a la ideología neoliberal hoy hegemónica en todos los ámbitos de la vida productiva, particularmente en la investigación, a la cual le es propio el interés individualista con fines de lucro; para colocar en primer lugar, al bienestar general.

Este es un tema trascendental para la humanidad, que se deberían abordar en las cumbres mundiales; para que suceda ello será imprescindible la presión de la sociedad civil organizada.

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