En Boca de Todos / La vacuna como paliativo político

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

Si otra cosa política no sucede, esta semana en Tamaulipas los maestros empezarán a ser inmunizados contra el Covid 19, una vez que ya avanza la segunda etapa de la jornada de vacunación nacional para personal médico y adultos mayores, se ha decido iniciar la inoculación del personal docente y al mismo tiempo se pondrá en marcha un programa piloto para que 50 planteles, de los cerca de 7 mil de educación básica, comiencen la reapertura sus aulas.

 

Sin duda es una gran noticia, que a la par de las campañas locales (yo no creo en las casualidades), lleguen estas dos acciones que fomentan el ánimo colectivo.

 

Se cumplen ya 400 días con sus noches del confinamiento en casa, del cambio de hábitos sociales, del cierre de escuelas y centros de trabajo, la suspensión de labores en negocios y empresas que debieron parar para contener el virus. Y a pesar de todos estos esfuerzos, en México, donde las cifras nunca serán claras, más de doscientas mil familias están de luto por la pérdida de sus seres queridos, investigaciones internacionales apuntan que en nuestro país se falló con la estrategia y que muchas muertes pudieron evitarse, pero será tarde para lamentarse. Hoy el mundo contabiliza más de 3 millones de muertes asociadas a este mal.

 

A pesar de la inmunización, que ya comienza a tener un largo alcance, los científicos y galenos coinciden en que no debemos relajar las medidas de sanidad, actividades individuales y sociales que ya todos conocemos y que llegaron para quedarse, aunque retomemos poco a poco la movilidad, no significa que el mundo volverá a ser igual. Seguiremos enfrentando cambios por sanidad pública.

 

Cuando se pueda, los niños volverán a las aulas, pero tendrá que ser en condiciones higiénicas, con baños limpios y que sí tengan agua, con aulas ventiladas y no en hacinamiento como era antes, donde con calzador metían a más de 50 niños en pupitres todos apilados; los comercios deberán dejar el gel en el ingreso a la compra y los pasillos separados; los restaurantes serán certificados por su sanitización y en los trabajos, muchos optarán por el teletrabajo, una medida que ya se venía ensayando en urbes más avanzadas.

 

En esta nueva era social, los únicos necios que se niegan a adoptar mejores medidas públicas son los políticos, engolosinados en el poder se sienten “todo poderosos” e inmunes, algunos ya han caído, pero se reponen y de nuevo andan en el ajetreo con prisa y sin pausa.

 

Y así, en este tenor, hoy para animar a toda la nación el presidente López Obrador será inoculado, frente a cámaras y micrófonos de la mañanera, en un acto público que levantará más suspicacias electorales que certezas sanitarias.

Por todos los frentes políticos el llamado a la población es acudir al módulo correspondiente para recibir la vacuna, y aunque va lento el proceso y faltan muchas lunas para inmunizar a toda la población, cuando nos toque seguramente que será reconfortante sabernos, hasta cierto punto, salvados en esta contingencia mundial. El alma recuperar la tranquilidad, pero debemos mantener la conciencia social de seguir cuidando la salud.

 

A propósito del ejercito humano que está llevando a cabo la titánica labor de aplicar las dosis, debemos reconocer la dedicación que ponen en esta jornada nacional, seamos solidarios y comprensivos con su función, ellos nos están dando la cara, pero la estrategia la planean en los escritorios políticos y no ha estado bien desde su origen, por eso tanta desinformación.

 

Hay que agradecer también a la comunidad médica y científica que contra reloj encontraron la cura y siguen investigando este y otros virus que nos ponen en riesgo. Y no olvidar, que la salud pública y los sistemas de vacunación que se aplican en nuestro país son un derecho humano, sin costo y no es un apoyo político.

 

 

 

 

 

 

 

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