En Boca de Todos / Estalla la “Okupación” de mujeres

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

La “Okupa” que las mujeres instalaron en la CNDH desde hace ya siete días, es otra forma radical feminista que busca “sin balas”, como han dicho ellas, replantear la guerra frontal contra el sistema patriarcal que no las escucha, ahora sí las ve, pero solo como “conservadoras” o “violentas”.

 

El movimiento, aunque suena a nuevo, se ha practicado ya por otras causas sociales en muchos países, la historia lo registra en hechos significativos de Alemania, Holanda, Italia, Francia, Chile, Argentina, Brasil y México, y es a partir del 2007 que la RAE incluye el término en su diccionario para describir la acción social de tomar una propiedad sin el consentimiento del dueño legal, “Okupa” “Okupar” “Okupación” con “K”, es un vocablo de España.

 

Las mujeres “okupantes” de la oficina de la Ombudsperson de la nación, no llegaron solas, las acompañan sentimientos de enojo, desesperación e impotencia, por años de clamar justicia, pero nadie las atiende y son asuntos tan graves, como la violación de una niña de cinco años, otro caso que se mantiene en la impunidad. Han sido dos madres de víctimas las que han activado todas las alarmas en las colectivas feministas que pronto se unieron a la lucha. Y no están solas, se sumaron quince familias más dispuestas a atrincherarse ahí hasta que resuelvan sus denuncias sobre delitos de feminicidio, secuestro y abuso sexual.

 

Y nunca más solas, son arropadas por un centenar de organizaciones civiles que responden a la convocatoria del Frente Nacional Ni Una Menos, que fueron las primeras en hacer eco a los gritos desesperados que claman por respeto a sus víctimas.

 

Pero en este país de misoginia, el presidente se escuda en sus propias verbosidades, son conservadoras y violentas, dice y se inventa un monólogo para evadir el problemón que tiene enfrente: “se está utilizando” a estas mujeres, “hay una exageración en todo sentido” “es otro tipo de situación la que considero que prevalece y ya se convirtió en un asunto político”. Nada más alejado de la realidad, el cuadro de Madero lo intervino una niña de 10 años, que está ahí, para denunciar que hace tres años fue violada y su caso sigue impune.

 

En este país donde importa más “un pinche cuadrito”, los titulares destacan “Las feministas que ocupan la CNDH han hecho algunas modificaciones a los cuadros de los héroes nacionales mexicanos Madero, Hidalgo, Morelos y Juárez y los han puesto a subasta en la calle”. ¿Y el motivo? ¿Por qué están tan enojadas? ¿Por qué lloran?

 

Y como si no tuvieran tantita progenitora, los de la oficina de Rosario Piedra, dan su versión “abrieron por la fuerza” las puertas de la sede, a los empleados las mujeres violentas “los sacaron con amenazas” y no se utilizó la fuerza pública para “no violentar los derechos humanos de nadie”. Si están ahí precisamente porque no les han respetado sus derechos, ni como familiares de víctimas, ni como humanas.

 

La “Okupación” convierte a este reciento en refugio de mujeres víctimas de violencia de género y van por más, por las comisiones estatales y demás organismos que supuestamente están diseñados para atender estos casos que nadie atiende, no buscan diálogo, exigen que se reconozcan la nación feminicida y la gravedad de la violencia hacia las mujeres y niñas.

 

No escuchemos el canto ensordecedor de las sirenas que se emiten desde palacio nacional, las mujeres “okupadas” lloran por sus hijas, atacadas por su condición de mujer, no bajarán la guardia, están en franca beligerancia. ¿Usted qué haría?

 

 

 

 

 

 

 

 

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