Ningún agresor en el poder

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

¿Que tienen en común el PRI, PAN, MC, MORENA, PRD, Verde, Fuerzas Progresistas y PES? Que son institutos políticos registrados para la actual contienda electoral y que han colocado como candidatos a políticos con antecedentes públicos de acoso, hostigamiento sexual, violencia familiar o doméstica y deudores alimentarios.

 

A pesar de que todos los partidos involucrados en esta elección estuvieron de acuerdo con las bases y publicación de la Ley 3 de 3 contra violencia de género, ninguno cumple a cabalidad los mandamientos del documento signado ante el INE.

 

Ante la falta de compromiso con las nuevas reglas electorales, Las colectivas feministas “Las Brujas del Mar” y “Las Constituyentes Mx”, entre otras, se han dado a la tarea de documentar la hoja de vida e historia política de casi un centenar de contendientes con procesos legales en curso o acusaciones públicas.

 

“Por acá las feministas les estamos haciendo la chamba de investigar a sus candidatos” postean las mujeres activistas para acompañar un poster virtual con la fotografía, nombre, partido y cargo al que aspiran los impresentables. Aquí exponen que las autoridades electorales deben hacer valer la ley en esta materia e impedirles las campañas y su participación en la jornada electoral del 6 de junio.

 

Con el estilo publicitario del viejo oeste, para identificar y exhibir a los hampones, en el cartel, donde destacan las caras muy conocidas de Félix Salgado y Gabriel Quadri, se establece el tipo de denuncia que se ha interpuesto contra los presuntos y al calce el sello de la ley que pretenden invalidar con la anuencia de sus partidos.

 

Morena está a la cabeza de este listado con una veintena de candidatos exhibidos, en segundo lugar, el PRI, luego el PAN y el PRD.

 

La imagen que comenzó a viralizarse desde cuentas feministas a principios de este mes, invita a más mujeres para qué aporten más denuncias y sobre todo para ejercer un voto razonado, a fin de que los abusadores no alcancen el poder, en esta lista hay políticos que buscan repetir en el cargo, y esta es una oportunidad para sacarlos del sistema político.

 

Las colectivas se han propuesto evidenciar todas las prácticas de violencia en el escenario actual de la política, no sólo están al tanto de que se cumpla la paridad en todo, sino que se dejen de colocar en puestos claves para la gobernanza a hombres misóginos, violadores, agresores, acosadores y abusivos contra las mujeres, a quienes en público o privado han cometido alguna falta con características de violencia de género.

 

En el caso de Félix Salgado, que tres veces ha intentado gobernar Guerrero y que ahora ha dicho que irá a tribunales electorales para que la devuelvan la candidatura que el INE le ha quitado, fue el primer caso que encendió las redes de las activistas y que dio pie para empezar a documentar candidaturas similares, con base a la Ley 3 de 3.

 

De momento, el Toro no tiene candidatura en la mano, pero aún queda la decisión final del TRIFE y por lo que auguran las politólogas feministas, este podría devolverle su participación en la contienda, pero no debemos olvidar que en este caso, como en el centenar de candidaturas que promueven a violentadores de mujeres, son los partidos políticos los responsables de no postularlos de inicio, pero no rompen el pacto patriarcal, obedecen a sus intereses y no a lo que la sociedad espera de ellos, menos a hacer valer las leyes, que de ellos mismos emanan. Pero las votantes tendrán la última palabra.

 

Ningún agresor en el poder, es la consigna que toma fuerza frente a las campañas políticas actuales, donde algunos partidos incluso se agarran del tema feminista para promocionarse como respetuosos de la mujer, pero ni idea tienen del movimiento que los hará perder.

 

La simulación no tendrá validez frente al voto femenino.

 

 

 

 

 

 

 

 

Como sea, nos va a cornear el toro

Por Guadalupe Escobedo Conde

                           

 ¿Te lo imaginas de novio? De compañero de pupitre, de colega en la profesión, de esposo o amante, de jefe o empleado, de vecino, amigo o enemigo, de cualquier forma, es un personaje que nadie quisiera tener cerca. Y hoy todo México sólo habla de él.

 

Ha puesto de cabeza al proceso electoral en curso, con él todo está en riesgo, hasta la democracia. La imagen del presidente y la confianza en nuestras instituciones, también sufrirán afectaciones por la embestida del Toro.

 

Se vende como un toro desbocado, un personaje que quiso ser actor y cantante, y hoy tiene la voz cantante de las campañas parlantes, algún día del 2001 se costeó una película autobiográfica, y hoy se siente el “héroe de esta película” electoral, es la tercera ocasión que busca gobernar su natal Guerrero, de dónde saca su otro alias, pero es un político problemático que ya creíamos olvidado, su origen perredista lo empató un mal día con López Obrador y ahora se dicen amigos, también paso por el PARM y el Frente Cardenista, además de que incursionó en el periodismo, llegando a tener su propia prensa, donde se envalentonó más.

 

Desde el año pasado una veintena de mujeres la han acusado públicamente de acoso sexual, cinco víctimas presentaron denuncias por violación sexual y no han encontrado justicia, y este tema no lo considero la Comisión de Honor y Justicia de MORENA y lo coló, en dos ocasiones, en sus encuestas y lo puso como candidato. Y ahora nos tienen metidos a todos en un embrollo nacional, con el alma en un hilo, con pena ajena y vergüenza mundial, ya que, al más viejo estilo de las manifestaciones ruidosas, con plantones de día y noche y altavoces que magnifican sus vulgares expresiones, se gana los reflectores de la prensa internacional.

 

Ha sido senador, diputado en dos ocasiones y alcalde del paradisiaco Acapulco y hoy es el protegido del presidente. Pero todos estos cargos honorables, no limpian su imagen de bravucón, que se ha ganado a pulso y desde donde se divierte apareciendo como víctima. Y es, nos guste o no, un ejemplo del político mexicano que alcanza el éxito al tender redes y complicidades que le permiten avanzar en cargos de gobierno. Hasta dice que su pueblo lo respalda.

 

Al colocar su nombre en cualquier buscador de datos virtual, sale su hoja de vida totalmente manchada por la misoginia, el machismo, el abuso de poder y el lenguaje soez y amenazante que utiliza en privado y en público.

 

Félix Salgado Macedonio es la antítesis de un político actual de cualquier país en progreso, es todo lo contrario al servidor público que la nación necesita, el anverso del candidato que se elige para proponer, abrir debate y ofrecer resultados. Es un monstro creado desde la era de Salinas, el máximo enemigo de su actual amigo, es un candidato que no debió ser, sí tan sólo sus correligionarios morenistas y el propio presidente hubieran escuchado a las feministas, sí lo hubieran filtrado por la ley 3 de 3 que todos los partidos firmaron, no estaríamos hablado de él. No sería tema. Pero lo es y al parecer se empeñará por aparecer en la boleta, ya empezó mal el baile y no lograrán volverlo al redil.

 

Con todo lo que se ha escrito, dicho y visto de Félix en medios y redes sociales, y como se retrata a sí mismo, como le gusta verse de “machín” y “valentón” ¿Aún dudan de sus víctimas de acoso y violencia sexual?

Yo le creo al INE.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Involución política

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

De los diez, no se hace uno bueno. Todos los partidos políticos están apostando por la involución política electoral, hasta parece que se proponen desanimarnos a votar y que gane el abstencionismo para luego, todos al unísono, acusar al árbitro de parcial y buscar invalidar la jugada.

 

Elección tras elección hemos visto cómo se las ingenian para armar su fuego amigo y denostar a sus contrincantes, pero esta vez, están jugando con fuego y se están pasando de la raya, llevando a los votantes al extremo de la depresión y el enojo. Las campañas de desprestigio de todos, no nos auguran nada bueno.

 

Las primeras cartas propagandistas que los partidos han lanzado de las campañas federales nos hacen prever que toda esta temporada electoral, no será de propuestas ni de ideologías, con los primeros spots en tiempos oficiales, nos mandan decir que todos son iguales, todos son corruptos, mentirosos, interesados y necios, que tendremos que escoger al menos peor.

 

Cada partido está mal aprovechando sus segundos al aire, para comunicarnos que su contrincante es peor que ellos, que los de antes nos han mantenido en la pobreza extrema y los de ahora están lucrando con los pobres, que todo está así de peor, por nuestra culpa, porque confiamos en los equivocados, aunque ya hayamos elegido de cualquier color, nunca le atinamos al bueno.

 

A Lorenzo Córdova, lo tienen contra las cuerdas, le han pedido incluso que se baje de la cancha mediática a lo que él ha respondido que no será sumiso, ni les dejará pasar una sola arbitrariedad. Se mantiene estoico para advierte que la polarización y la desinformación junto con la falta de resultados “de los gobiernos (anteriores y actuales) democráticamente electos ponen en riesgo la democracia”.

 

El árbitro más golpeado, nos dice que la democracia no goza de un buen momento y que no es tema de la pandemia, sino de ver que tantas promesas políticas jamás se cumplen.

 

Y esto se pone peor con “altas dosis de intolerancia, que es un antivalor democrático”.

 

En esta lucha de poderes, al árbitro electoral, el INE, lo están confrontando con el poder ejecutivo y esto no resultará bueno para nadie, ni para el presidente ni para su partido o candidatos impresentables, menos para la autoridad electoral que nos representa a todos, sin embargo, no debemos olvidar que los responsables de todo este tinglado son los propios partidos políticos, los mismos organismos que a través de sus legisladores en ambas cámaras, fabrican las leyes a su conveniencia. El órgano rector electoral, solo las ejecuta.

 

Si hoy vemos y escuchamos en la radio y la televisión solo campañas de odio entre políticos, en vez de propuestas, no es porque INE se los permita o no, es porque las bases propagandistas que están sustentadas en las leyes que a cada rato deforman para su conveniencia, les dan el libertinaje para decir cualquier ocurrencia.

 

Si hoy un Félix Salgado pude incitar a violentar a la autoridad electoral, llamándolo “cabroncito” y amenazándolo con: “vamos a ver dónde vives”, donde viven los siete consejeros, lo hace porque se sabe impune y con un manto protector presidencial.

 

Ya no buscan enamorarnos, ni vendernos una imagen proba. ¿Será que no son probos? Tampoco nos hablan de un futuro mejor, lo único que quieren es que odiemos más a sus contrincantes, y como todos son opositores de uno y otro bando, es una verborrea insalubre de todos contra todos.

 

A nivel local, apenas candidatas y candidatos a las alcaldías y legislatura local, están diseñando sus estrategias electorales, pero viendo cómo se llevan todos los partidos políticos, no esperemos algo espectacular o propositivo, será la misma alharaca solo que región cuatro.

 

 

 

Su voz, nuestro presente común

Por Guadalupe Escobedo Conde

                        

Ya les toca a las niñas y niños en México que el foco mediático apunte, lo que resta de este mes, sobre sus circunstancias, cuántos son, cuántos estudian, cuántos no lo hacen, como va eso del trabajo infantil, la afectación de la pandemia sobre ellos, la violencia doméstica que los asusta y los monstros que en el día a día conviven con ellos, en sus entornos cercanos. Es tiempo de infantes y los candidatos y políticos no dejarán pasar la ocasión para subirlos al templete y prometer lo mismo que se les prometen a los grandes, seguridad y bienestar.

 

Y veremos más imágenes enternecedoras de los políticos junto a ellos, escucharemos más discursos dedicados a esas personitas, que aún no votan, pero ah como ayudan al momento de hacer imagen pública.

 

Como todas las efemérides marcadas en nuestro calendario, esta obligará a resaltar las cifras de la desatención que priva sobre la infancia, gran pendiente de toda política social, y en este tiempo, al cumplirse justo un año de que les cerraron las aulas y los mandaron a la educación a distancia, los problemas se les amontonaron, más deserción escolar, más violencia en casa y poca atención a su salud.

 

En México cada 30 de abril se conmemora el Día del Niño y la Niña, a nivel internacional el día de la niñez viene agendado el 20 de noviembre y el día de la niña el 11 de octubre, esta última es una fecha que apenas se instituyó en 2011, a fin de reconocer sus derechos y exigir el cumplimiento de estos, así como visibilizar los desafíos únicos de género que enfrentan y fomentar su empoderamiento.

 

En el primer año pandémico, el 2020, el Covid 19 empeoró más las brechas de género entre los menores, en ese mismo año, en la conmemoración de los 25 años de la Plataforma de Acción de Beijing, la agenda mundial que promueve los derechos de mujeres y niñas, se propusieron esfuerzos como el de Generación Igualdad a fin de trazar una ruta con acciones que atiendan oportunamente sus necesidades. A las naciones se les pidió planear y ejecutar programas que las ayuden a vivir libres de violencia por razón de género, de prácticas nocivas y del VIH y Sida, además de proveerles espacios para las habilidades que ellas elijan y fomentar su activismo para acelerar el cambio social. Pero no hay rumbo, ni estrategia que las protege a ellas, en un país donde no se ha podido bajar la tasa de feminicidio, tampoco se ha logrado incidir para cambiarles la historia, desde la infancia.

 

Pero hoy el mundo está ocupado entre la vacuna y la política, o lo que es lo mismo, politizando la vacuna en esta extendida pandemia que en mala hora se empata con el año electoral y no político que mire así abajo, a ver a los más pequeños, los más vulnerables.

 

Por eso, apunto aquí y va para candidatas y candidatos una serie de estadísticas que sería bueno estudiarán y considerarán en la palabra empeñada. No les mientan a los niños.

 

Al 2020, se reportó que 1 de cada 4 niñas entre 15 y 19 años no estudia, ni trabaja, ni recibe capacitación para su futuro inmediato. En este 2021 cerca de 435 millones de mujeres y niñas viven con menos de 2 dólares al día, esto refleja que 47 millones de féminas han empobrecido con la pandemia.

 

En más de la mitad del planeta, es decir en el 60 por ciento de los países se siguen discriminando los derechos de las hijas en temas de herencia de tierras o bienes inmuebles, lo sustenta la ONU.

 

México se destaca a nivel global en primer lugar en las cifras de la UNICEF que remarcan que 63 por ciento de los infantes sufren agresiones físicas o psicológicas en su formación. Y la OCDE ubica a México en primer lugar de abuso infantil, antes de la pandemia, con cifras que rebasan los 5.4 millones de casos denunciados al año. Y las niñas son las más afectadas, 1 de cada 4 sufre una violación antes de cumplir los 18 años. Y en este confinamiento, que se ha exacerbado la violencia doméstica, 1 de cada 3 mujeres sufre violencia física o sexual.

 

 

Caminar libremente

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

Este diez de marzo en este espacio escribí un texto con el título “Mejor un día sin hombres”, expuse que estaríamos mejor si tan solo por 24 horas no tuviéramos que cruzarnos en el camino con hombres acosadores, abusadores sexuales, agresores, machitos, misóginos, corruptos, negligentes u omisos que se prestan para dar impunes la mayoría de los delitos contra las mujeres. La idea era para dar gusto a los varones que critican que no hay un día internacional del hombre o un día de descanso para ellos, como sí el día nacional sin mujeres fuera una celebración de asueto, en vez de un reclamo social.

 

En este mismo sentido, leo un texto que publica Irene Tello, Directora de Impunidad Cero y articulista del Universal con una propuesta coincidente, su artículo lo basa en una encuesta que realizó la escritora estadounidense Rebecca Slonit, quien en redes sociales preguntó a las mujeres que harían sin los hombres, la respuesta es sorprendente y avasalladora: caminar libremente.

 

Una respuesta simple para una pregunta tan compleja. Y eso desearíamos todas, salir de noche y caminar por nuestros parques, calles y avenidas, no importando si están iluminadas o no, si traemos falda corta o larga, si vamos solas o acompañadas, si caminamos lento o aprisa, si lo hacemos por gusto o por necesidad, si vamos de día o de noche, cerca o lejos, caminar, caminar y caminar sin contener el aliento por el miedo a ser perseguidas, acosadas, alcanzadas, violadas o agredidas.

 

Desde pequeñas se nos inculca el miedo a caminar en nuestros espacios públicos, no andamos a gusto en ningún lugar, ni siquiera bajo techo, en las nuevas plazas comerciales o en los lugares de trabajo, siempre debemos estar alertas, sin bajar la guardia ante potentes acosadores, que de repente y de la nada nos asaltan con un impropio piropo, agarrón de nalga, mirada lasciva y todas esas actitudes machistas que nos someten, nos obligan a bajar la mirada, cambiar rápido de acera, a ir por ahí tapadas del cuello hasta el tobillo y correr, correr y correr por nuestra propia vida.

 

Tenía 12 años cuando caminaba por la calle junto a una amiga, serían las tres o cuatro de la tarde, ambas reíamos y jugábamos rumbo a la plaza, de pronto un hombre en bicicleta nos alcanza, me da una nalgada y me susurra leperadas en mi oído izquierdo, me quede inmóvil, llorando, enojada, impotente y marcada para siempre, mientras mi compañera intentaba tirarlo a pedradas, sin éxito. Desde ese entonces a mí me agobia, me altera y me oprime el aliento, salir a caminar en cualquier calle.

 

Rebecca Slonit es autora, entre otros textos feministas, de arte y de política, del libro “Los hombres me explican cosas” en este narra sus experiencias de vida a lo largo de sus estudios académicos y ahora como escritora, y de cómo ha tenido que enfrentar la desigualdad entre hombres y mujeres en todos los contextos y la violencia de género, sus estudios feministas actuales son fundamentales para entender nuestra nueva normalidad.

 

Y en este ejercicio reciente, donde plantea un día sin hombres, resulta alarmante la respuesta que seguramente ella ya imaginaba, necesitamos espacios libres de violencia para vivir en armonía con nuestro entorno, con nosotras mismas y con la interacción humana en general. No estamos histéricas, ni locas, estamos hartas de caminar con miedo y andar cargando el bagaje del acoso.

 

En datos oficiales, el Inmujeres señala que en México 6 de cada 10 mujeres reciben tocamientos en la vía pública y que 7 de cada 10 mujeres deciden cambiar su forma de vestir y sus horarios para salir a la calle, intentando no sufrir acoso callejero.

 

 

 

 

 

 

¡ALERTA!

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

“Ella solo estaba yendo a casa” reza un cartel colocado sobre un memorial de flores de una víctima más de violencia feminicida. Reclamamos nuestras calles, queremos transitar con seguridad, sin tener que estar siempre alertas, ante el peligro que solo acecha a las mujeres, piden las mujeres en protesta a este feminicidio. Los reclamos nos parecen muy comunes, pero en esta ocasión, no hablo de México, es una protesta feminista que ahora mismo ocurre en Londres, luego del asesinato de Sarah, una mujer de 33 años que había tomado todas las medidas precautorias, como avisar su localización, caminaba alerta y por una zona iluminada, pero se topó con un policía agresor que acabo con su vida.

 

Frente al parlamento británico, las mujeres londinenses reclaman espacios públicos seguros y su gobierno les ha dicho como respuesta que mejor se queden en casa, lo que provocó más encono en las feministas que incrementaron las protestas que han llevado a más de una a ser detenidas.

 

Así como en la Gran Bretaña, Argentina, Chile, Estados Unidos, España o México las feministas están en resistencia, en manifestaciones callejeras o movimientos en redes, y todas coinciden en que la franca lucha que encabezan no es contra un partido o sistema político, con su presidente o legislativo en turno, es contra toda expresión de violencia machista, contra el acoso, la violencia sexual, la doméstica, la institucional, la falta de oportunidades laborales, la falta de políticas públicas que nos pongan en igualdad de circunstancias con los hombres.

 

En nuestro país, el presidente ha intentado hacer creer a la población que las colectivas feministas están contra él, que son su más dura oposición y que están manejadas por grupos políticos neoliberales, que aprovechan la cuarta ola feminista para refutarle la inacción de su gobierno, ante las demandas sociales de las mujeres.

 

Nada más alejado de la realidad, mucho antes de que López Obrador llegará al poder, mucho antes de que se proclamará presidente legítimo, las mujeres organizadas ya habían extendido a lo largo y ancho del país asociaciones civiles que pugnan por los derechos humanos de todas, ya desde antes de que se inaugurarán las mañaneras, las colectivas habían tendido redes internacionales para pedir justicia por las violentadas, asesinadas, desaparecidas, acosadas, violadas y las vulneradas en casa o espacios públicos.

 

Las canciones de protesta femenina ya existían y así como en muchos otros países se avanzaba en reformas legales para la igualdad de género, en México se reformaban decretos para más participación de las mujeres. Si hoy el presidente presume un gabinete paritario, es precisamente gracias a los movimientos feministas que desde antes de su llegada habían presentado iniciativas ciudadanas que se convirtieron en ley, como la de paridad de género en cargos de elección popular y puestos del servicio público.

 

Antes de la 4T, la CDMX legisló a favor de aborto seguro, a iniciativa ciudadana; mucho antes, con la problemática de los años noventa de “las muertas de Juárez” es que la antropóloga Marcela Lagarde menciono por vez primera el término “feminicidio”. Solo por aportar algunos otros datos de la acción colectiva del feminismo, que no es nuevo, ni exclusivo de este país, lo que pasa es que se le teme a lo desconocido y el presidente no conoce de estas causas, ni siquiera sabe que es “romper el pacto patriarcal”

 

La cantautora feminista mexicana Vivir Quintana, autora de la Canción Sin Miedo que ha sido referente musical del nuevo canto de las mujeres, presentó este marzo su nuevo tema “Alerta”, es una composición en conjunto con otras artistas de Holanda, Venezuela, Chile y México.

 

“Somos de todo el mundo y de cada esquina, marea violeta que ahoga la impunidad…Alerta, venimos pisando fuerte y ya ninguna se queda atrás”.

 

Este canto está dedicado a las que siguen luchando, que buscan justicia para todas, “hasta que nuestra dignidad se haga costumbre”.

La primera vez

Por Guadalupe Escobedo Conde

                     

¿Cuántas primeras veces nos faltan? Es muy largo y sinuoso el camino hacia la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, tiene además muchas trampas y piedras en el camino que dejan a su paso líderes patriarcales junto con sus equipos machistas, con trabajadores que siente temor ante el crecimiento profesional, intelectual y personal de las mujeres.

 

En los segmentos de las buenas noticias se anuncia que por vez primera dos mujeres directoras de cine han sido nominadas para un Oscar; se comunica que por vez primera una investigadora será Rectora de la Universidad de Sonora; por vez primera vamos a una elección con base a la paridad política; celebramos, aunque sin mucho contento que por primera vez el gabinete federal es paritario y que es la primera ocasión que la titularidad de la Secretaria de Gobernación la ostenta una mujer.

 

Hace poco tuvimos por vez primera una candidata a la presidencia y aún tenemos fresca la memoria de la primera vez que las mujeres votaron en México en 1955 y del reconocimiento de la ciudadanía para las mexicanas en la Constitución de 1953. Desde entonces a la fecha, en medio siglo, solo 9 mujeres han sido por primera vez gobernadoras en sus estados, en 1979 Colima hizo historia eligiendo a la primera mandataria estatal, actualmente Sonora y la CDMX son gobernados por una mujer. 

 

Este 2021, Estados Unidos marco historia al presentar por vez primera a una Vice presidenta, Kamala Harris, que además es la primera mujer de ascendencia surasiática en alcanzar importantes escaños políticos.

 

Cuando debería ser la norma, hoy todavía es noticia que una mujer acceda a uno de los puestos eternizados en manos varoniles, y es que romper el techo de cristal para ninguna ha sido fácil y despegar sus pies del suelo pegajoso es faena doble.

 

Las mujeres casi siempre están luchando contra dos poderosas barreras que les significan más esfuerzo para alcanzar el éxito, ya que por el sistema patriarcal que prevalece, a los hombres les resulta más cómodo saltar sin miramientos estos topes. 

 

El Techo de Cristal, es un silogismo presente en estudios de género que data de 1978 y se refiere a poco acceso de las mujeres a puestos directivos o de primer nivel jerárquico ya sea en el ejercicio público o en el privado. El Suelo Pegajoso, es un concepto que se empieza a analizar hace un par de décadas y se refiere a lo difícil que le resulta a la mujer despegar los pies del ámbito doméstico para dedicar más tiempo a sus labores profesionales.

 

Más allá de las mujeres iconos y empoderadas que hoy son noticia por su primera vez, en la cotidianidad todas a lo largo de nuestro desarrollo enfrentamos estas barreras y otras más que nos impiden avanzar en igualdad de condiciones en un mundo competitivo donde ser varón es ventaja.

 

¿Por qué es necesario que cada vez más mujeres se empoderen? La ONU propone en este 2021 trabajar por Un Futuro Igualitario en el Mundo del Covid 19, con más mujeres líderes que participen en la toma de decisiones de forma plena y efectiva en la vida pública, porque serán ellas las que adopten medidas para la eliminación de la violencia, la igualdad entre los géneros, el pleno respeto a los derechos de las humanas y el empoderamiento de muchas mujeres y niñas más. 

 

Necesitamos más líderes feministas para que el mundo cambie y falta mucho camino por recorrer, los datos así lo confirman, en esta era sólo 3 países del mundo tienen paridad en sus parlamentos, 119 países nunca han tenido una presidenta y por los retrocesos que implica la pandemia, será hasta el año 2150 que más mujeres lleguen a puestos de más altos a nivel mundial.

 

 

 

Primer año pandémico

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

Parece que fue ayer, pero ya celebramos el primer año de cuando cambio el mundo, o al menos la socialización humana contemporánea como la conocíamos hasta entonces, cumplimos un año en distanciamiento social, con más prácticas de higiene para la salud, en “home office”, con clases a distancia y ya entendimos que la cuarentena no son solo cuarenta días, sino un ciclo tan largo como la pandemia lo paute.

Tal día como hoy, unos con júbilo, otros escépticos y muchos destanteados con la orden sanitaria, paramos casi todo y comenzamos a cambiar de hábitos. De un día para otro, se vaciaron las escuelas, las oficinas públicas y muchos comercios bajaron la cortina, la esperanza estaba puesta en salvaguardar la salud ante un virus recién descubierto, que venía desde lejos, arropado en el misterio y creando una gran confusión para cimbrarnos a todos, movernos la conciencia individual y colectiva y ponderar lo importante, ante todo mantenernos con vida.

A esta fecha, México reporta cerca de 200 mil familias enlutadas, Tamaulipas más de 4 mil 500 y a los hospitales siguen llegando enfermos, la vacunación va a paso lento y las proyecciones no alcanzan para animarnos a un futuro inmediato sin el virus acechándonos.

En el recuento de los daños se anota la pérdida de empleos, aquí se destaca que dos de cada tres plazas laborales eran de mujeres; en el cierre de negocios para siempre, el 80 por ciento de la mano de obra de servicios recaía en ellas; en la pausa del año lectivo para niños y jóvenes que aún no tienen acceso a las tecnologías, las más afectadas serán las niñas.

Apenas, entendíamos la magnitud de la pandemia del Covid 19 y se nos descubrió la otra pandemia, la de la violencia doméstica, que en México aumentó a más del 60 por ciento, y la ONU estimaba un crecimiento del 40 a nivel global, en este entorno las niñas, niños y mujeres son las más lastimados y seguimos sin estrategia para defenderlos.

En un año, nos dimos cuenta que toda actividad podría parar, menos la política, los discursos diarios, la grilla en las calles y en reuniones partidistas sigue sin un temor a más contagios.

Y nos volvimos más activos en redes sociales, frente a las pantallas de los celulares incrementamos la socialización y hasta la participación política, le entramos a debates y análisis de personajes públicos, de estrategias de salud y bienestar.

Desde el inicio del “jomofis” innovamos en la cocina intentando cuanta receta encontramos en internet, también emprendimos una limpieza a conciencia de cuartos, closet y todos los rincones de la casa; aprendimos que no necesitamos tanta ropa en el armario y que un par de zapatos basta para el andar cotidiano; que cuando volvamos a viajar, seguramente lo haremos más ligero y que en las conferencias virtuales es mejor mantener el micrófono apagado.

Nunca supimos porque habría que comprar y acumular papel higiénico, ni para qué tanta ley seca que solo provoca compras de pánico, tampoco entendemos porque se abren los bares y aún siguen cerradas las escuelas, museos y bibliotecas.

De un año a la fecha, hasta los semáforos se ven diferentes, ya se me hacen pocos los tonos del verde al rojo y estoy convencida que ya nada será igual para nadie, pero ojalá que como muchos vaticinaron hace un año, salgamos de esta pandemia, como mejores seres humanos.

SE VA A CAER

Por Guadalupe Escobedo Conde

                                                                        

Parece inquebrantable, pero no lo es y ha dividido más a la nación, pues algunos opinan que la valla que blinda Palacio Nacional es necesaria para detener la furia de las mujeres, muchas más ven el muro como una retórica simbólica del distanciamiento insano del presidente con las mujeres.

 

Y les quedo chica la valla, las feministas en una intervención pacífica, convirtieron el muro en un lienzo gigantesco para apuntar el nombre de muchas víctimas de feminicidio, como un recordatorio para la conciencia de todos y en memoria de quienes no han recibido justicia, y faltó espacio para nombrarlas a todas.

 

Así llegamos puntuales a la cita del 8M, pero el gobierno no quiere oír más reclamos. Las mujeres no deberían estar ahí intentando hablar con una pared, pero no hay otra forma de hacerse escuchar y la protesta que, como cada año, desde hace cien, tiene su origen en el reclamo justo por el respeto al derecho de las humanas, el presidente la convertirá en “politiquería”.

 

La relación del presidente con las mexicanas, está rota, no hay vuelta atrás, lo que sigue es el divorcio, sin mediación, han sido dos años de maltratos verbales y psicológicos, de aplicarnos la ley del hielo, de dudar de las capacidades de las colectivas organizadas y no creer en las víctimas, él está decidido a no romper el pacto patriarcal y montado en su macho nos sigue viendo como “tóxicas” e “histéricas” y propicia que sus seguidores reafirmen la conducta misógina y machista que nos oprime.

 

El presidente, niega su machismo y asegura que el muro no es un asunto de temor: “no les tengo miedo a las mujeres, es precaución”, pero debe saber que en este país las mujeres vivimos todo el tiempo con miedo y ante eso, no existe estrategia de prevención.

 

Criminalizar la protesta, no es la respuesta y lo que suceda hoy es de pronósticos reservados, las redes ya advierten que habrá infiltradas tratando de desestabilizar el movimiento, ojalá que no haya más tragedias que lamentar y que el “muro de la paz” como lo ve presidencia, no se convierta en un “mural ensangrentado”.

 

La fecha también es para reflexionar entre nosotras y en entornos cercanos, no es un día de celebración, ni para felicitarnos, ni para recibir apapachos hipócritas, es para “encabronarnos” más por los 3 mil asesinos de mujeres que no reciben castigo; por los acosadores que como Roemer o Salgado son protegidos por sus pares; por los abusivos patrones y compañeros que se niegan a trabajar en espacios libres de violencia hacia la mujer; por los hombres que en las calles nos asustan desde niñas; por los monstros que aún tenemos en el closet; por los agresores que habitan el mismo techo que sus víctimas. Porque no logramos romper el techo de cristal, ni soltarnos del piso pegajoso. Porque el pacto patriarcal también está entre nosotras.

 

Hoy es un buen día para reconocernos como violentadas, nombrar a nuestros agresores y tirar las vallas mentales que nublan la visión, mirar la realidad con cristales violetas para entender que nosotras no somos transgresoras, como lo quieren hacer ver los misóginos, estamos en resistencia porque el sistema de ellos, nos ha orillado a esto.

 

Debemos tirar las vallas machistas que no dan cabida a la igualdad y no callar más nada, gritar todo hasta que no haya una violentada más. El muro erguido para salvaguardar el patrimonio histórico que ha cimentado el patriarcado, es sólo un recordatorio más de todas las barreras que aún tenemos que derribar.

 

Una investigación del El País, revela que en México el 68 por ciento de los encuestados considera que la violencia de género ha ido en aumento, que el 62 por ciento desaprueba la conducta del presidente en este tema, que más de un cuarto de la población no sabe que se conmemora el 8M y que el 86 por ciento de las mujeres nunca ha participado de una manifestación pública.

 

Como en los deportes domingueros, hay más estrategas y opinantes desde la comodidad y el privilegio de un sillón que, en el campo abierto de la lucha desigual de géneros.

 

 

Nunca más la comodidad del silencio

Por Guadalupe Escobedo Conde

   

Cerrada la mente y la puerta en Palacio Nacional al feminismo.

Como una probadita de lo que serán las movilizaciones civiles de las mujeres, una veintena de activistas, sí, no más de 20, se presentaron ante la casa presidencial, y desquiciaron el zócalo capitalino, donde un centenar de policías las encapsuló, para que no lograran penetrar el inmueble y dialogar con el anfitrión de las mañaneras. De igual forma, ante el pórtico principal le gritaron algunas consignas como: “ningún agresor al poder” “un violador no será gobernador” y “ni una menos”.

 

Al mismo tiempo, en Quintana Roo, otro grupo feminista irrumpía en el palacio legislativo donde no paso la ley por una maternidad libre y elegida, en tanto que en Guerrero la resistencia sigue para hacer respetar la 3 de 3 y en Veracruz, Puebla, Oaxaca y Tamaulipas aparecen más llamados a la justicia; en la CDMX se incrementan las denuncias del #MeToo contra Andrés Roemer y en Latinoamérica surge el movimiento “Respeto en Escena” contra la violencia psicológica que afecta a actrices de teatro y televisión desde Argentina hasta México.

 

En las universidades mexicanas se plantean de nuevo los tendederos virtuales, para hacer público el acoso de académicos contra estudiantes y en la capital de país, en la plancha del zócalo, se colocará un gigantesco tendedero de denuncias por acoso de hombres públicos, que serán exhibidos la próxima semana.

 

De norte a sur, de costa a costa, en forma física o digital, las feministas se harán visibles y se harán escuchar.

 

Y para todo esto, nadie le está pidiendo permiso a nadie. Así que resulta contradictorio que el presidente les diga “prohibido, prohibir”.

 

Para López Obrador las exigencias feministas son contradictorias y por eso les pide a las activistas que no pinten monumentos, ni levanten la voz, que no se confronten con la policía que las encapsula, que no rompan nada y que “no hay prohibición” para que salgan, más de 500, si quieren, pero que vayan en paz. Como si no estuvieran enojadas, como si estuvieran en paz con el entorno violento que nos rodea.

 

Lo que el mandatario quiere es casi una procesión del silencio, una marcha “calladita” para que se ven más bonitas y que su gobierno no mande al extranjero las señales de un sistema opresor, casi, casi pide que las activistas cambien su vestimenta negra encapuchada por un atuendo blanco y que, en vez de pañuelos morados o verdes, agiten banderitas blancas. Si no es un mitin político, es una movilización en resistencia, que quizás no debería suceder si en este país se respetaran los derechos de las humanas, si no se contarán más de once feminicidios al día, si en realidad ya se hubiera terminado con la impunidad y la corrupción, si las políticas públicas se aplicaran con equidad de género y si desde el poder no se fomentará más el machismo y la misoginia.

 

Estoy convencida que ninguna mujer sale a las calles a protestar porque no tenga nada que hacer, porque este aburrida o porque es una ocurrencia o moda, lo hacen por necesidad, porque si no luchan ellas por todas, nadie lo hará. Tampoco los movimientos virtuales se gestan desde la comodidad y el entretenimiento en la red, son el reflejo de lo que sucede en todos los espacios físicos y también digitales, es apropiarse de las plataformas y redes sociales para visibilizar el activismo feminista, con el mismo ímpetu de lucha contra todas las violencias.

 

México, es todo el territorio machista, desde lo público y lo privado, así que no deberían pedir bajar la voz, si cuando se está gritando, no escuchan el llamado de auxilio.