La desigualdad cotidiana

Por Guadalupe Escobedo Conde

Ante el llamado del “quédate en tu casa” por la emergencia sanitaria, que ocasiona el Coronavirus, las más abrumadas son las mujeres, las cuidadoras del hogar, que no importan si son profesionistas, empleadas, casadas, divorciadas o madres solteras, o si tienen una, dos o tres jornadas a la vez, por tradición patriarcal están llamadas a hacerse cargo del hogar. Y ahora ante el confinamiento social se nos amontonaran los quehaceres.

 

La desigualad cotidiana en todos los hogares de México, está sustentada por estudios de colectivas feministas e instituciones públicas que miden las condiciones de bienestar en la vivienda y los datos coinciden, a la semana una mujer dedica casi cincuenta horas más que su pareja a las labores del hogar, tareas que van desde la limpieza (ahora con más ahínco), la alimentación, la educación de los niños y el cuidado de los enfermos, lo que significa tiempo y trabajo no remunerado.

En esta situación de pandemia por el  Coronavirus hemos visto como en su mayoría son mujeres las que pelean en el super por los antibacteriales (aunque sabemos que la práctica de acaparar estos insumos no servirá de mucho), son las madres las más mortificadas por la larga estadía de los niños en casa, un mes sin asistir al aula, y ya están elaborando un plan de acción para asignarles lecturas o actividades lúdicas; están a cargo de los adultos mayores y de las personas en condición de alguna enfermedad; son las mujeres, también, las más entrenadas para hacer el “home office” o las labores de oficina desde el hogar, su desarrollo cognitivo les permite hacer dos, tres o cuatro tareas a la vez (lo dice la ciencia).

Preocupa además, las condiciones de violencia que muchas padecen en el hogar, recientemente en el día internacional de la mujer, se dieron a conocer cifras y datos de feminicidios, violencia doméstica, acecho y otros delitos que afectan a las féminas en sus entornos familiares y cercanos. Hoy cuando en la emergencia cunde el pánico por la salud pública, la sociedad y el Estado debería estar implementando acciones de prevención para la eliminación de los delitos que ocurren a puerta cerrada.

El dato de la UNESCO indica que casi la mitad de la población en edad escolar en el mundo están sin clases, más de 102 países suspendieron el ciclo por el COVID 19, lo que pone en riesgo la educación escolarizada, sobre todo de los más vulnerables, sociedades sin acceso y conocimiento de la tecnología.

 

Yo, conmigo misma

Por Guadalupe Escobedo Conde

                                                  

Con mucho humor y un poco a la ligera nos tomamos la llegada de la pandemia del Covid-19; poco antes de la primavera, una emergencia mundial sanitaria nos viene a cambiar todos los roles sociales. Algunos se estresan precisamente por el cambio de hábitos, hoy la autoridad en materia de salud nos conmina a mejorar las medidas de higiene y esto incluye el estado físico y lo mental de las personas.

Para cuidar el cuerpo ya sabemos desde la infancia que el lavado de manos nos previene muchas enfermedades, hoy nos recuerdan además que el estornudo debe ser de etiqueta, el saludo de codo a codo y la sana distancia social.

Para la mente, también es necesario aplicar una serie de medidas salubres que nos ayudaran a conectar de mejor manera con la urgencia global.

Por principio, entremos en calma, esta es una oportunidad para interiorizar, para reconocernos a nosotros mismos y empatizar más con los nuestros, sin tanto ajetreo de escuelas y tráfico, organizando bien el trabajo cotidiano y programando las acciones en el hogar, podremos salir avante de esta contingencia.

El Doctor Hugo López Gattel, Sub secretario de salud federal, ha sido muy mesurado y ha comunicado muy bien con la sociedad mexicana las fases de la contingencia, esto nos debe generar confianza; en el mundo, muchos galenos opinan que la pandemia pasará para verano, muchos quedarán inmunes, otros serán afectados levemente y sólo un cinco por ciento de la población tendrá impacto grave en su salud.

De momento, lo único que puede salvarnos es mantener la cordura mental, no entrar en pánico, acatar las medidas sanitarias y empezar a reorganizar la vida.

La vida sigue y las sugerencias para vivirla plenamente están a la vista de todos, sí le gusta hacer ejercicio, hágalo, sí necesita tiempo para educar a los infantes, tómelo, sí puede planear, organizar y delegar funciones laborales, hágalo.

Estamos ante un cerco sanitario sin precedentes, dice la psicóloga clínica Vivian González a una agencia internacional de noticias, “como ser humano, hay que ser resistentes y tener la capacidad para adaptarnos a nuevas circunstancias”. Y nos advierte que algunos se verán afectados por el aislamiento social, que les puede ocasionar depresión, problemas de sueño o ansiedad.

Sin embargo, nos sugiere no desesperarnos y enfocarnos en los aspectos positivos, “concentrarnos más en el bienestar, primero de nuestra familia y también en el prójimo”.

Los especialistas nos invitan a marcar una rutina y establecer horarios para nuevos hábitos en casa. ¿Cuántos libros tienen pendiente de leer? ¿Cuántas plantas por plantar? ¿Cuántas recetas no ha podido cocinar? ¿Cuántos momentos de reflexión ha tenido en últimas fechas? ¿Cuánto por hacer, para ser mejor?

A las sociedades las mueven los individuos, necesitamos seres saludables para hacer mejor comunidad.

No es tiempo de guerra, es un tiempo para la paz social, empezando con uno mismo.  

 

 

 

 

 

México, sí muero lejos de ti

Por Guadalupe Escobedo Conde         

Si siguiéramos la pauta de Italia o España, ¿Qué canción estaríamos entonando en cuarentena? El Rey, Cielito Lindo, Paloma Negra, México lindo y querido, o Como México no hay dos.

 

Bueno, no somos un país Europeo, eso está claro, ni los gobiernos ni la sociedad podremos actuar igual. Aquí se nos desalinean los planetas a la menor provocación y ahora mismo suman tres los factores sociales que se conjugan para hacernos sentir una pandemia de miedo: Una crisis sanitaria, una crisis económica y una crisis de comunicación.

 

Sobre el tema del COVID -19 los galenos internacionales llaman a la calma, hay evidencia científica que indica que este mal no acabará con el mundo, es más, son optimista al reconocer que este virus será contenido con más facilidad que otros, ya que en poco tiempo ya se sabe mucho sobre su origen y como detener los contagios, además, la historia registra que las epidemias acaban pasando, aunque desde luego quedarán secuelas. Los más nerviosos son los mercados bursátiles, aún no se predicen las pérdidas económicas para cada nación por el mal que nació en China.

 

Y sobre la crisis de comunicación, ahora cuando la ética periodística debe prevalecer sobre las comunicaciones desvirtuadas de la red, también se está contaminando, el virus malicioso de la desinformación se apodera rápidamente de los famosos, sobre todo de las voces y plumas que marcan opinión pública nacional, aún no entramos oficialmente al confinamiento por cuarentena, y ya llevan dos garrafales errores de gran impacto social.

 

La no muerte de un primer contagiado y la elevación de la cifra de los infectados. En ambos casos se faltó al rigor periodístico de comprobar el dato y corroborar las fuentes. Y como bola de nieve, una vez que la noticia se ha soltado, nada ni nadie la detiene. Menos ahora con la velocidad que implica la voracidad de las redes sociales.

 

Por eso es oportuno, apaciguar el ímpetu reporteril, tomar con calma y responsabilidad social cada comunicación que tengamos que abordar antes, durante y después de decretada la cuarentena. El carácter social del ejercicio periodístico nos obliga a estar en el frente en época de crisis, como a los galenos, no compromete a atender la crisis sanitaria con humanismo, objetividad, y responsabilidad comunal.

 

“El periodismo serio es una disciplina que permite distinguir entre la información fabricada y aquella que podría ser verdadera. Se trata, por ello, de uno de los antídotos más eficaces para enfrentar el relativismo y la posverdad” explica el periodista Ricardo Rapahel es su libro Periodismo urgente. “El periodismo es narrativa humana”.

 

 

 

 

               

Y sin embargo, se mueve

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

                                               Y sin embargo, se mueve

 

En un acto de constricción, esto domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, hago una consulta interna, en mi entorno más cercano, para recoger opiniones sobre las manifestaciones feministas, encuentro que como en todos los movimientos sociales, desde la conformación de las comunidades contemporáneas, que cada cual habla de cómo le va en la feria. Lo que sí es una realidad incuestionable es la fuerza del activismo de las mujeres, que hoy están en boca de todos, en todas partes del mundo.

 

Nunca antes, como hoy, se habían involucrado tantas, casi todas, las mujeres, de oficio, las amas de casa, las profesionales, las niñas, las adolescentes, las ninis, las funcionarias, las políticas, las periodistas y algunos hombres, los políticos y funcionarios, los ninis, los periodistas y los feministas, porque el feminismo no tiene género.

 

El feminismo se mueve, aún este día 9 de marzo, con el paro nacional de mujeres se está mandando el poderoso mensaje que necesitan las naciones y sus sociedades para entender el valor de la mujer en la vida.

 

¿Qué veremos hoy 9 de marzo?

Que las escuelas se paralizan, las aulas se evacuan, la educación no avanza; que las tiendas están solas, dejan de vender y la economía registrará importantes mermas; que en las oficinas públicas y privadas laboran a medias, registrando baja productividad por el ausentismo de mujeres; y en casa, la cosa se pone peor, no está la mesa puesta, ni la preocupación constante de quien pone todo en orden, lo emocional, lo físico y lo social.

 

¿Paraqué servirá este ejercicio?

En lo utópico esperaría que mañana martes 10 de marzo no hubiera una muerta más, que los medios no hablarán de nosotras en la nota roja, nada de violadas, maltratadas o acosadas, que después de la reflexión colectiva, el escenario fuera distinto, igualitario, libre de impunidad y lleno de políticas públicas y leyes equitativas que velaran por todas.

 

En la realidad, la vida seguirá casi igual, y el casi, es lo que nos ocupa. Nos dijeron desde niñas que si queríamos que las cosas salieran bien, las tendríamos que hacer nosotras, que aprendiéramos a valernos y a defendernos, pues hoy lo estamos haciendo, respondiendo ante la emergencia nacional para parar los feminicidios, porque esta causa es por eso, no queremos ser iguales que los hombres, ni acosar, ni violar, ni matarlos a ellos, es solo cuestión de defensa personal.

 

Yo estoy harta y contenida por tantos abusos a mi persona, por el simple hecho de ser mujer, me fastidia el sistema opresor, me ha colmado la paciencia la sociedad patriarcal y me encabrona la narrativa de las noticias que todos los días da cuenta de más víctimas, asesinadas, desaparecidas, acosadas, violentadas hasta en sus casas. Por eso les hago el paro a todas las mujeres, y no me entretengo en los memes políticos o religiosos que buscan desvirtuar los movimientos feministas, aún con mi ausencia, mi grito es desesperado.

 

Me uno al paro nacional por los derechos humanos de las mujeres.

 

No es puente, no es asueto, es protesta

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

                                   No es puente, no es asueto, es protesta

 “Mujer, si te han crecido las ideas

De ti van a decir cosas muy feas,

Que, que no eres buena, que, que si tal cosa

Que cuando callas te ves mucho más hermosa”

Amparo Ochoa

 

 

Colectivos de feministas de Tampico, Victoria, Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo han confirmado marchas de protesta para este domingo 8 de marzo y unirse al paro nacional para el día 9, no estarán en su casa de día de asueto, no es puente, pero si será un fin de semana muy largo para visibilizar lo que a todas nos tiene hartas, enojadas y en franca rebeldía por la ola de feminicidios, el acoso, abuso sexual y todas las conductas machistas que oprimen a las mujeres.

 

Y la protesta no es nueva, en 1986 la canta autora sonorense Amparo Ochoa ya dedicaba estrofas que pedían respeto a las féminas, la canción Mujer, nos advierte “Mujer, espiga abierta entre pañales, cadena de eslabones ancestrales, ovario fuerte, dí, de lo que vales. La vida empieza donde todos son iguales”…

 

“Mañana es tarde y el tiempo apremia…pensar es altamente femenino”

 

Entonces, porque la duda, porque se cree que apenas hoy estamos levantando la voz, movimientos globales desde los sesentas y setentas también nos convocaban a luchar por nuestros derechos civiles. En España y América Latina desde hace más de tres décadas las mujeres periodistas han estado documentado la lucha feminista.

 

Aquí en nuestro país, CIMAC noticias, con Lucia Lagunes ha hecho escuela en el periodismo con perspectiva de género y desde estos espacios ha capacitado a más mujeres y hombres, para colocar en los medios los temas que preocupan a las mujeres, además ha liderado la labor colectiva para recabar datos y documentar las cifras de los delitos en contra de las mujeres.

 

En otras regiones, actrices, escritoras, cantantes de ópera, trabajadoras de hogar, estudiantes no han parado de hacer movilizaciones por sus derechos.

 

Hoy la emergencia nacional por feminicidios nos llama a otro paro nacional, tratando de hacer visible lo que para muchos aún está en tela de juicio. Sí, la violencia generalizada es grave en todos los segmentos sociales, pero la desigualdad de género en la aplicación de políticas públicas y justicia social es evidente, la inequidad económica prevalece, además, las costumbres sociales mantienen arcaicas las formas que no permiten el respeto en igualdad a de los derechos humanos de hombres y mujeres.

 

No será cómodo para ninguna mujer responsable y trabajadora ausentarse de su oficina, ni para ninguna madre dejar de asear la casa, tampoco es fácil desprenderse de las actividades cotidianas de las compras, el gimnasio, el cine y las charlas en redes sociales, pero es necesario cruzarnos de brazo para motivar la reflexión social.

 

Esta pausa del ajetreo diario de la doble o triple jornada también será benéfica para las mujeres, es urgente la revaloración desde el propio ser. Pensemos feministas.

 

 

 

 

 

 

Tú, mujer, “no estás en mi mente”

En Boca de Todos

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

Tú, mujer, “no estás en mi mente”

 

Sin las disculpas pertinentes, el hombre de más poder político en nuestro país, echo reversa, siempre no sacará a la venta sus cachitos de la rifa del avión el día 9 de marzo, mejor será el 10 o el 11, dice que lo hace para que no se enojen los colectivos feministas “conservadores”. Su segundo anuncio a este respecto, igual que el primero también tuvo mucho eco entre las féminas, muchas efusivas tuitearon “ya vieron que poderosas somos”.

 

Pero lamentablemente, a mí, el mensaje presidencial me dejó más preocupada que antes, contrario al gozo de muchas por “un triunfo” alcanzado, me provoco desasosiego, me confirmó lo que todas sabemos, en sus propias palabras el máximo jefe del estado mexicano nos dijo “yo no me di cuenta, ni lo tenía en mente” que el lunes 9 era el paro nacional de mujeres.

 

“Fíjense, como nos confunden” dice el Señor que no acepta que la confusión se genera por su falta de pericia al comunicar, porque peca de omiso ante los problemas que aquejan a más de la mitad de la población, las mexicanas, dice que “de repente un grupo, vinculado a un partido, se ofende, además de forma grosera” y no va a caer en provocaciones del conservadurismo que esta irritado y molesto. No acepta que lo que plantean miles de mujeres con la huelga del próximo lunes se hace desde la sociedad civil, sin izquierdas o derechas, sin fines de lucro, sin partido, solo por sobrevivencia.

 

Frida Guerrera, cronista de feminicidios en México y activista por los derechos humanos de las mujeres, asistió a la mañanera y le dijo al orador principal “Usted es el presidente y para nosotras es importante que el presidente este empapado del tema de género, de género, no de violencia generalizada”, le habló de los ataques que sufren muchas mujeres periodistas en México, ocasionando el encono de muchos y se deslindó de partidos y otros colectivos, pidió pruebas a quien la acusa de lucrar con la lucha feminista que vienen desempeñando desde hace una década. También solicitó un informe sobre la estrategia del gobierno federal para frenar los feminicidios en el país, a lo que se le respondió que le próximo domingo se presentará un informe por parte de Segob e Inmujeres.

 

Fue el tema de las mujeres en la conferencia presidencial cotidiana que saco de quicio a muchos, antes y después del discurso oficial, en los pasillos del escenario mañanero, se enfrentaron “supuestos” comunicadores, con la activista y otras mujeres periodistas.

 

Luego, los ataques se trasladaron al terreno virtual, donde las confrontaciones son más despiadadas, otra vez, “chairos y fifís” “feministas y misóginos” “activistas y partidistas” enredados en dimes y diretes, para distraer, dividir opiniones y hacer que pase de largo el tema más importante: la emergencia nacional por feminicidios.

 

Las víctimas, que pudieran encontrar consuelo en asociaciones civiles, como las que apoya Frida y el movimiento Ni Una Menos, son re victimizadas por las instituciones, provocando un espectáculo grotesco, terrible, de desdén hacia los grupos vulnerables, como las mujeres.

 

 

 

 

 

Ya en serio, no se hagan perplejos

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

Como si estuviéramos con el pendiente, por fin se anunció el día que se pondrán a la venta de boletos para la rifa del avión presidencial, ya está listo el boletaje y el andamiaje de la lotería a la mexicana, así como de “chalupas y buena” comienza la vendimia de cachitos el 9 de marzo, justo en el mero día del “nueve ninguna se mueve” y para pronto ante la ocurrencia, periodistas y colectivos feministas hicieron ver la falta de sensibilidad de un presidente que opta por sus eufemismos que por atender la emergencia nacional de la violencia machista, que mata cada día a diez mujeres en este país.

 

Así, como cuando un hombre o mujer me pregunta ¿Es que no entiendo que quieren las mujeres con su huelga? Así me quedo, con la sensación de que la ignorancia les provoca su perplejidad. Pero nos dan el sustento para continuar el reclamo justo y social, con el paro nacional.

 

He escuchado a periodistas, varones, empresarios y directivos decir que sus oficinas dan el día libre a las mujeres para que hagan lo que quieran, si quieren laborar que lo hagan, si deciden faltar, les harán el favor de no descontarles el día. Luego se enojan porque les decimos que no ocupamos que nos den permiso.

Y es que ellos tampoco entienden la causa del enojo. Hombres necios.

 

Es precisamente por personas que no entienden la gravedad de la situación que se perfilan hoy más que nunca las movilizaciones feministas. Por quienes dudan de la organización colectiva, sin fines de lucro, sin religión o partidismo. Por ellos que se piensan que la mujer transita las calles libres de acoso, que ocupa espacios públicos sin ser molestada, que labora en las mismas condiciones a las de los hombres, que tiene la seguridad integra en su casa, trabajo o colonia. Por quienes no ven la situación de las muchas que sufren las violencias que luego derivan en los feminicidios. 10 al día. Apunten esa cifra.

 

Muchos se espantan por cinco o diez casos de contagio del nuevo mal de salud pública, el coronavirus, pero no hacen protocolos de emergencia por la violencia que afecta a las féminas y se lavan las manos ante las injusticias e impunidad que priva en hechos que laceran a las mujeres.

 

Las conductas misóginas que buscan mitigar los esfuerzos femeninos de estos y otros movimientos sociales, tiene sesgos políticos, económicos o los propios del sistema patriarcado que se niega a caer. Pero se va a caer.

 

 

 

 

 

Falso feminismo

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

“México es tan machista, que cuando las mujeres decidieron hacer un paro, los hombres salieron a dar permiso” tuitean Las Brujas del Mar, colectivo feminista que ideo la huelga nacional de mujeres para el próximo lunes, y sin hacer caso a estas observaciones, instituciones públicas y empresas privadas siguen enviando sus mensajes de “dar permiso” a sus trabajadoras, haciendo lo que ahora parece moda “el fakefeminismo”.

 

El Frente Nacional para la Sororidad presenta en la red un decálogo sobre este nuevo término, que se acuña precisamente en el mes de más intensidad de manifestaciones feministas.

 

“Colgarse de una causa justa para sacar raja política” es el primer punto del listado que comparten para que hagamos visible la conveniencia de muchos. Le siguen pasos como “el estar de lado de las mujeres cuando les conviene”, apoyar el movimiento pero estar en contra del aborto, en resumidas cuentas, “el fakefeminismo” es oportunismo “lucrar con la lucha legítima del feminismo”.

 

Pero no sólo los machos están de tendenciosos con el tema, también algunos segmentos de mujeres, desde su posición de poder, desdeñan las manifestaciones, primero criticaban lo violentas y estridentes de las marchas que desde agosto se han venido gestando en nuestro país, ahora que la protesta será silenciosa, también están en desacuerdo.

 

Muchas como Irma Eréndira, de la Función Pública, están tan cómodas con la certidumbre de un trabajo, la seguridad de una escolta y la solvencia económica que da un trabajo de primer nivel, que no ven la cruda realidad del resto de las mortales, las que todos los días literalmente se persigan para salir de casa, sin saber si tendrá buen regreso; las que trabajan demasiadas horas y sufren de brecha salarial que no se cierra; las que cumple dobles o triples jornadas de oficinistas y amas de casa; las que ni siquiera tienen la fortuna de un trabajo, las que no tienen voz, ni voluntad para enfrentar sus propios problemas. Es por ellas que las exigencias no cesan.

 

No son ocurrencias, la problemática que atañe a la mujer es tan complicada que va desde abusos invisibles hasta el feminicidio, de desigualdades económicas hasta las injusticias sociales; que viene de tiempos inmemorables y que todas y todos venimos arrastrando como hábitos machistas que nos confrontan, que nos duelen y que urge visibilizarlos para erradicarlos.

 

Si aún no están convencidas de parar, no paren, pero desde donde estén visualicen su entorno y ocúpense de las mujeres cercanas, y sí algunos hombres están negados a participar, no lo hagan, pero tampoco abonen a las noticias falsas que afectan el movimiento, seamos respetuosos de las expresiones que solo buscan mejorar la calidad de vida privilegiando los derechos humanos, de sus madres, hermanas, primas, novias, esposas, hijas, vecinas y compañeras de trabajo. La sororidad no es moda, es una emergencia social para humanizar a nuestras comunidades.

 

 

El patriarcado eres tú

Por Guadalupe Escobedo Conde

 De pañuelo rojo para levantar el puño en franco enojo por los feminicidios; de verde para apoyar el aborto legal; de naranja, cada 25 de noviembre para recordar que hay una lucha de eliminación de violencia hacia la mujer; de rosa para hacer notar la letalidad del cáncer en la mujer y la urgencia de mejor una atención en salud pública; de negro por el luto de más asesinadas y de morado para el día sin mujeres. Se nos están acabando los simbolismos de la colorimetría, pero la lucha por los derechos humanos de las mujeres sigue.

 

Para este 8 de marzo, y días anteriores y posteriores a la efeméride, las mujeres sacaremos todas las banderas por el mismo reclamo colectivo, las calles, monumentos y espacios públicos serán tomados por las feministas que no desisten, ahora menos, que los movimientos están tomando más fuerza. Y veremos muchos puños con pañuelos de muchos colores.

 

Pero, los hombres se están metiendo como la humedad en las protestas, estorbando y tratando de opacar el movimiento, y así como se los he visto con un moño rosa en la solapa o un corbata naranja sin entender el simbolismo, los oigo expresarse respecto a las protestas y veo que no están entendieno lo que significa el paro nacional de las mujeres. Es más, hasta han dicho que nos dan permiso.

 

Y precisan entender, y urge que sean activos, muy participativos en los asuntos de las mujeres, que abran su mente y acepten de una vez por todas que los necesitamos en las causas feministas, no como comparsa, sino consientes que son parte de nuestros problemas.

 

Y lo describe Sabina Berman en su reflexión dominical “De cómo un hombre bueno hace el mal a las mujeres”, son los hombres “la parte estructural del patriarcado. La pierna derecha en la que el patriarcado se apoya cuando con la izquierda patea a las mujeres”.

 

No todos los hombres pegan, matan, violan o acosan las mujeres, sin embargo la mayoría son indiferentes ante las necesidades femeninas, están muy cómodos con su posición en la sociedad, son los fuertes, inteligentes, machos, independientes, proveedores, trabajadores y quienes ostentan los mejores cargos, están en la cabecera en la mesa familiar y enfrentan menos cuestionamientos que las mujeres y con estos privilegios están bastante a gusto, por eso no entienden el reclamo desesperado de esta era. El tiempo de las mujeres.

 

Seguramente es muy difícil cambiar el pensamiento, si desde la infancia nos enseñan que las niñas son débiles y los niños no deben llorar, pero el mundo gira y nos llama al cambio, sobre todo ahora que precisamos de comunidades humanistas e igualitarias. Entonces, hombres, colóquense todos los moños feministas, intervengan, levanten la voz y entiendan que no es contra ustedes, pero sin ustedes no avanzaremos más las mujeres en la lucha por nuestros derechos. Recordemos que las sociedades las conforman las personas, si desde nuestro individualismo, como hombres o mujeres, colaboramos estas cambian, sino no.

 

 

 

Rumbo a la resurrección

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

A partir de hoy, suman 40 y seis días que marca el almanaque católico para la resurrección, agenda que da la pauta para la tradición de expiar culpas y pedir perdón, según estos cánones, el ayuno o dejar de comer carne o prójimo u ofrecer una manda e incrementar oraciones les ayuda para purificarse el alma.

 

Pero es también desde los simbolismos de esta iglesia que se ha arraigado el sistema patriarcal y machista que prevalece en la comunidad mexicana.

 

Según el punto de vista eclesiástico vivimos en pecado los que no estamos casados por la iglesia, las madres solteras, los padres no, pecan los no bautizados, los que no hacen primera comunión y confirmación, las que abortan, no los que las embarazaron y quienes se relacionan con personas del mismo sexo.

 

La iglesia católica en sus liturgias presenta una marcada discriminación a los derechos de las mujeres, sin embargo, son ellas el sustento de sus costumbres, a ellas corresponde llevar a los hijos a cumplir los ritos, son las madres las apuradas por los bautizos, comuniones, confirmaciones, misas de cuerpo presente, de bodas y quinceañeras. Son las mujeres, las más dadivosas a la hora de entregar el diezmo, las que apoyan muchas actividades voluntarias para recabar fondos pro construcción de más iglesias y de apoyo a la formación de más sacerdotes.

 

Aunque desde el mismísimo vaticano, el patrono de todos los mensajeros de dios, el Papa Francisco ha dicho que es momento de abrir las grandes puertas de la iglesia para una participación femenina más incisiva en las decisiones, “porque tiene una estructura diferente al varón” esto aún no ocurre.

 

En la memorabilia litúrgica también hemos escuchado decir que “las mujeres están formulando cuestiones profundas que debemos afrontar” “la mujer es imprescindible para la iglesia”  “la mujer, en la iglesia, es más importante que los obispos y los sacerdotes” solo que en los hechos no lo han sustentado.

 

Quizás sea este momento coincidente, de la cuaresma, la máxima celebración católica con el mes de marzo, que aviva los gritos desesperados de los colectivos feministas por la lucha de los derechos de las mujeres, cuando esta grey, importante para más de la mitad del planeta, deba entrarle al tema, pero no de palabra, sino de acción, para no seguir pecando de omisión.

 

Ya decía un evangelio de fecha el 24 de noviembre de 2013 que “las reivindicaciones de los legítimos derechos de las mujeres, a partir de que hombre y mujer tienen la misma dignidad, plantean a la iglesia profundas preguntas que la desafía y que no se pueden eludir”.