A propósito de Feminismo

El pasado viernes 16 de agosto se llevó a cabo una manifestación pública de miles de mujeres en la Ciudad de México, para protestar por la violencia que ellas enfrentan en nuestro país; durante la cual un grupo de vándalos causó destrozos, pintas y hasta la agresión física a un reportero, propiciando que la atención se desviara hacia esas acciones deleznables y se dejara en segundo plano la razón de la marcha.

Hay que tener presente que tan sólo de enero a abril de este año, 1,199 mujeres murieron a causa de la violencia de género en nuestro país, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública; lo cual pone en evidencia la enorme dimensión del problema, que si bien está alimentado por un cúmulo de factores, destaca entre ellos el de orden cultural.

En ese sentido cabe tener presente que vivimos aún en una sociedad extraordinariamente machista, es decir, en una sociedad donde privan la opresión, la dominación y la explotación de las mujeres por parte de los hombres, impuestas en los distintos modelos de producción que han tenido verificativo a lo largo de la historia de la humanidad.

De modo que se trata de un problema histórico al que distintos grupos y colectivos de mujeres han intentado hacerle frente; y que desde mediados de la pasada centuria se han agrupado bajo el denominado feminismo en sus diferentes expresiones y demandas.

La docente catalana Victoria Sau ha definido al feminismo como un movimiento social y político que se inició formalmente a finales del siglo XVIII, que supone la toma de conciencia de las mujeres como colectivo humano, de la opresión, la dominación y la explotación de que han sido y son objeto por parte de los varones, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo.

Lo anterior implica la modificación de las pautas culturales y sociales que sustentan al sojuzgamiento de las mujeres; tarea extraordinariamente compleja, en especial en sociedades como la mexicana, donde el fanatismo religioso tan enraizado encubre un alto margen de intolerancia y violencia hacia las mujeres.

Sería encomiable que comenzáramos por revisar el lenguaje que utilizamos en nuestra cotidianeidad, pues a través de él solemos incurrir en múltiples agravios hacia las mujeres, como el uso del clásico ¡qué padre! para referirse a algo encomiable, mientras para aludir a algo deleznable solemos recurrir a quien nos parió.

La pobreza en Méxco

La pobreza sigue siendo uno de los principales problema que enfrentamos como país, en tanto pone de manifiesto el nivel de desigualad social que nos caracteriza, como consecuencia, en otras razones, del alto nivel de concentración de la riqueza en pocas manos.

De acuerdo con el último reporte del Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social, difundido el 05 de agosto del presente año, del 2008 al 2018 el número de pobres en México pasó de 49.5 a 52.4 millones de personas.

Los estados de la república con mayor rezago en diferentes indicadores, como empleo estable, vivienda, acceso a la canasta básica y a los sistemas de salud, entre otros, siguen siendo Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Veracruz; de modo que no es casualidad que sea en esas entidades federativas, donde con mayor frecuencia se exacerban los conflictos sociales.

Comparando la desigualdad entre zonas, cabe observar que en las rurales el 55.3% de las personas sobreviven en pobreza, mientras en las urbanas está en esa condición el 37.6%. Asimismo, hay que registrar que siguen siendo las mujeres de las poblaciones originarias de las zonas rurales, las que enfrentan las peores condiciones de vida. De modo que frente al problema histórico de la pobreza en México, los programas presuntamente de desarrollo social de los diferentes gobiernos, lejos de contribuir a la solución del problema, parecen ser máquinas para la generación de más pobres; pues de acuerdo con el Coneval en los últimos 10 años, 2.9 millones de mexicanos ingresaron al rango de pobres.

Estas cifras deben servir para que las autoridades de los tres órdenes de gobierno, reflexionen sobre la necesidad de replantear dichos programas, pues en esencia sólo son programas asistenciales con los que en el mejor escenario, logran paliar de manera coyuntural algunas necesidades básicas de poblaciones focalizadas, sin constituir fuentes para la generación de riqueza colectiva.

En ese sentido, hace falta diferenciar con claridad entre crecimiento económico y desarrollo social, pues esos programas asistenciales al no estar directa y permanentemente vinculados con programas productivos, que garanticen la distribución equitativa del producto, no permiten que los beneficiarios abandonen de manera permanente la condición de pobres.

En suma, si bien es loable que los gobiernos repartan el ingreso entre los más pobres, es imperativo que lo hagan en el marco de una vida institucional con una visión productiva, dejando de derrochar recursos con los que se intenta aminorar por unos meses la situación individual o familiar de unos cuantos; pues además esa política pública termina por generar más dependencia de los pobres hacia los presuntamente benefactores, los cuales suelen explotar esa subordinación en épocas electorales.

Miguel León-Portilla

Con un recital de poesía indígena, Miguel León-Portilla ha recibido un homenaje más en el Museo Nacional de Antropología e Historia, luego de su prolífera labor académica y de investigación sobre el pensamiento y la literatura náhuatl, que lo ha llevado a recibir innumerables premios y reconocimientos en México y en muchos otros países.

Doctorado como filósofo por la Universidad Nacional Autónoma de México, donde ha impartido docencia por muchos años, su formación incluye la antropología y la historia; ha encabezado una amplia iniciativa académica para entender y revaluar la cultura náhuatl precolombina incluyendo la actual, en tanto a la fecha son más de un millón y medio los compatriotas que tienen a esta lengua como materna.

Sus contribuciones en materia de traducción de literatura náhuatl son inconmensurables, en cuyo marco destacan por supuesto sus obras ya clásicas La Filosofía Náhuatl, escrita en 1956, y La Visión de los Vencidos, escrita en 1959 y que ha sido traducida a 15 idiomas, en la cual se describen hechos sobre la conquista española desde la perspectiva de los conquistados, que parten de las premoniciones de Moctezuma hasta los Cantos Tristes, posteriores a la consumación de la cruenta y execrable invasión española a tierras mesoamericanas.

Su vasta obra recoge y estudia las creencias, las tradiciones y el pensamiento de culturas prehispánicas; de modo que León Portilla ha contribuido de manera sobresaliente a revelar el pensamiento de los antiguos mexicanos, con un estilo singular de acercamiento a él, analizando por ejemplo la poesía que expresa con plenitud la esencia de aquellas civilizaciones.

Asimismo, ha defendido la autonomía de los pueblos originarios, como fundamento para la comprensión de nuestro pasado, y sin el cual nuestro porvenir seguirá siendo por demás azaroso.

En ese sentido ha impulsado la educación bilingüe rural en México, como parte de la defensa de los derechos de la población originaria. Vaya nuestro reconocimiento en vida a tan importante mexicano, que ha reivindicado el valor y las aportaciones de las civilizaciones prehispánicas, que trascienden hasta nuestros días; por lo cual sería loable que la obra del maestro Miguel León-Portilla, se acercara a las niñas y a los niños de educación básica en nuestro país, en lugar de inculcar con tanto ímpetu la enseñanza del idioma inglés.

A un año del triunfo de AMLO

Este primero de julio se cumplió un año del triunfo en las urnas del actual presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, hecho que marcó un antes y un después en la vida política nacional, pues por primera vez un movimiento social plural arropado en un nuevo partido político de izquierda, logró ganar la titularidad del Poder Ejecutivo Federal.

Existe el antecedente del Frente Democrático Nacional, en el que confluyeron diversas corrientes políticas, y que en 1988 con el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano disputó el mismo cargo, en una jornada electoral por demás accidentada y polémica, cuyo resultado aún sigue siendo tema de debate, a pesar de que legalmente el entonces abanderado del PRI, Carlos Salinas, obtuvo finalmente el triunfo.

En alguna medida el Movimiento de Regeneración Nacional es heredero de aquel Frente, pues de hecho varios dirigentes de entonces forman parte del partido que hoy ostenta el máximo cargo político en el país; asimismo, varias de las demandas y propuestas que se plantearon en el proceso electoral del 2018, retomaron las que se externaron hace 30 años, destacando la exigencia de transparencia y legalidad en los comicios, así como mejores niveles de bienestar social para el grueso de la población.

Cabe destacar que precisamente en aquella década de los años 80, en México se intensificaría la aplicación de las medidas de carácter económico, que venían impulsando los gobiernos norteamericano y del Reino Unido, enmarcadas en lo que se conoció como neoliberalismo, aunque el sustento teórico de éste había sido expuesto desde finales de los años 30, por varios intelectuales liberales que pugnaban por colocar lo individual por encima de lo colectivo.

Los neoliberales han tenido como planteamiento básico el combate al Estado del bienestar y, por tanto, se han opuesto a la intervención estatal en la economía, impulsando las privatizaciones, la desregulación del mercado, así como la liberalización y la apertura comerciales. Viene a colación el tema pues desde su campaña proselitista, López Obrador se pronunció en contra del neoliberalismo, al responsabilizarlo de la pobreza, la desigualdad social y la violencia en nuestro país; sin embargo, en lo que va de su sexenio hemos conocido de políticas públicas contradictorias al respecto.

Pues si bien se ha retomado la idea sobre la intervención del Estado en el fomento y la inversión del crecimiento económico nacional, también se han favorecido programas y medidas que tienen un sustento netamente liberal, y que por ende, están inspiradas en la lógica de sobreponer lo individual sobre lo colectivo, así como en la creencia sobre la autorregulación del mercado.

Hay que destacar que cambiar el paradigma neoliberal tardará varios lustros, al menos los mismos que tardó su implementación, de igual forma habría que subrayar que aún en el ámbito de la academia, al día de hoy se carece de un planteamiento alternativo claramente definido y con un programa viable, tanto al Estado del bienestar como al neoliberalismo, a pesar del esbozo sobre la denominad tercera vía que a finales del siglo pasado se planteó, haciéndola descansar en la sociedad civil.

De tal forma que no tenemos claro hacia dónde se debería mover México en materia de modelo de desarrollo social, por lo cual sería un auténtico parteaguas que el gobierno federal, convocara a un debate intenso y extenso a lo largo del país con carácter vinculante, que contribuyera a clarificar desde ya los pasos a seguir, a fin de que de manera efectiva se reviertan de raíz los elevados niveles de pobreza y desigualdad social.

El valor de un tuit

El domingo 2 de junio, el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, a través de tuits amenazó a México que si no frenaba a los migrantes centroamericanos con destino al país que gobierna, impondría aranceles a diversos productos que nuestro país exporta hacia aquella nación.

Esos tuits son una evidencia fidedigna de que la vida contemporánea pasa por las redes sociales, ya sea en Facebook con sus vínculos interminables, en Twitter con el cúmulo de opiniones, o en Instagram donde todo es un prisma de colores, millones de personas sin distinción alguna reciben y transmiten datos, que en su mayoría tienen que ver con un presente individual, con su realidad.

Como dijo el rey Luis XIV de Francia: El Estado soy yo; lo importante ahora es el sujeto en su individualidad, proyectado bajo el carácter de objeto de publicidad, si no se es público, no se existe. Vivimos en la cultura de la realidad hiperfotografiada, nuestra imaginación se circunscribe a lo ya digerido, a lo que vemos preponderantemente en redes sociales, pero las redes sociales se nutren en esencia de lo individual por encima de lo colectivo, de modo que vivimos en un círculo demasiado estrecho.

Estamos delimitados por la cultura del capitalismo inmaterial, donde lo material se difumina con extraordinaria rapidez, lo imperante es el interés por consumir, poseer la marca, pero es un interés que se autoconsume en un tiempo muy reducido, pues siempre habrá algo nuevo por comprar aunque nuestra satisfacción sea extraordinariamente efímera.

Un discurso que intenta interpretar este fenómeno es el de la Posverdad, según el cual lo relevante es lo emotivo por encima de lo racional, la realidad individual por encima de la verdad sujeta a comprobación, las argumentaciones y las justificaciones sobran; estamos pues ante la exacerbación de la banalidad, trivializar lo socialmente relevante para convertirlo en relevancia individual, que se convierte en tendencia, en viral, seguir lo viral significa estar, pertenecer, aunque en breve el factor de identidad cambiará radicalmente.

Lo importante no es el contenido sino la presentación, la marca, todo es vendible incluida la condición humana, sólo hay que saberse vender dicen los especialistas; el precio se tasa en likes, en seguidores, en todo caso habría que subrayar que atrás de la selfie está la angustia por pasar inadvertido, por desaparecer, por dejar de existir. No hay contexto, no hay límites, no hay historia, todo es hoy, ahora, el instante que será sustituido por otro instante, eternizando así el valor de la instantaneidad.

El sujeto y sus razones, son sustituidos por las imágenes, las imágenes son el texto, las imágenes construyen la realidad. En este escenario habría que ubicar e interpretar los exabruptos de Trump, que forman parte de su realidad, la que a cada instante cambia sin importar historia alguna, justificación alguna, todo es cuestión de explotar el poder que posee para imponer su realidad, y qué mejor que hacerlo a través de un tuit, que todos seguirán.

Laicidad

En estos días que en el debate nacional sigue presente de manera prioritaria el tema de la migración, nos llega desde Quebec la noticia de que su Primer Ministro ha presentado una iniciativa al parlamento local, a fin de que jueces, policías y profesores, entre otros servidores públicos, no porten signos religiosos en su horario de trabajo.

La iniciativa que tiene muchas probabilidades de ser aprobada, pues la “Coalición Futuro de Quebec” que la promueve, cuenta con los votos necesarios en esa soberanía, estaría gozando de un amplio respaldo de la sociedad quebequense, de acuerdo con un sondeo de opinión que asimismo ha sido difundido por varios medios informativos canadienses.

En la iniciativa se puede leer que su objetivo es afirmar y definir la laicidad del Estado de acuerdo con cuatro principios: separación del Estado y la religión, neutralidad religiosa del Estado, igualdad de los ciudadanos, así como libertad de conciencia y de religión. Hay que destacar que diversos colectivos se han pronunciado en contra de la iniciativa, particularmente comunidades de musulmanes cuyas mujeres verían afectadas sus costumbres, como portar velo.

En ese contexto es conveniente tomar en cuenta la tradición católica que ostenta la mayoría de la población de Quebec, de modo que para algunos analistas locales, la iniciativa del Primer Ministro tiene un matiz de laicidad selectiva, teniendo como destinatarios específicos a quienes profesan el Islam.

La noticia nos llama a la reflexión sobre hechos que han venido sucediendo en nuestras latitudes alrededor de las confesiones, particularmente los relacionados con la comisión de diversos delitos graves, en que han incurrido prominentes clérigos de distintas religiones que se profesan en México, cuya proliferación en gran medida es explicable a la luz de las relaciones de esos personajes con políticos y servidores públicos, a quienes se les ha acreditado militancia o al menos simpatía con algunos de los principales partidos políticos nacionales.

Si bien es cierto que en la actualidad, un criterio que debería orientar nuestra convivencia es el de la tolerancia ante la diversidad, también lo es que el proceso de secularización de la vida pública y política debería ser cuidado y exigido, a fin de evitar involuciones que precisamente afectan los derechos humanos, y que abonar a la conformación de grupos que logran acumular un amplio poder político, de usufructo en clave electoral.

De modo que sería deseable que en nuestro país, los legisladores iniciaran por regular la visibilidad de las expresiones religiosas en el espacio público, así como exigir el cumplimiento a todo servidor público de apegarse a la laicidad establecida en nuestro marco jurídico, particularmente en el ámbito educativo donde se cimientan los valores, pues precisamente desde la academia es imprescindible que se asuma el valor de la convivencia constructiva en la diversidad, sin excepciones para religión alguna, en tanto la práctica del dogma debiera conservarse para el ámbito privado, atendiendo a nuestra historia que nos recuerda el cúmulo de vidas que ha costado la pretensión de imponer un credo, para luego sacar provecho económico y político de esa imposición.

La amenaza arancelaria de Trump

El presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, ya arrancó su campaña proselitista pretendiendo ser reelecto en 2020; y como lo hiciera hace tres años en su primera travesía electoral por el mismo cargo, decidió que México le sirviera de plataforma para convencer al voto conservador, que representa más de la mitad del padrón.
En esta ocasión optó por vincular dos temas, los aranceles y la migración, los cuales son de gran interés para dichos votantes, particularmente para los empresarios que inciden de manera significativa sobre los integrantes del colegio electoral, pues hay que recordar que el sistema norteamericano es de elección indirecta.
Con esos dos ejes temáticos externados en calidad de intimidaciones, Trump trata por un lado de obstaculizar la entrada de productos extranjeros al mercado interno, en clara violación a los tratados internacionales en la materia; por otra parte, con el segundo aspecto toca una fibra muy sensible para la sociedad norteamericana, pues gran parte de ella lo viene asociando con el tema de la seguridad nacional.
De modo que comercio, aranceles y migración ya se convirtieron en parte sustantiva de su campaña partidista, alrededor de los cuales recientemente amenazó al gobierno mexicano de que, si no frenaba inmediatamente el flujo migratorio de Centroamérica hacia la vecina potencia, impondría aranceles ascendentes a los productos que México exporta hacia aquel país.
La respuesta pronta del gobierno mexicano se desplegó en dos frentes: uno interno, convocando a manifestaciones públicas para externar el rechazo a tales medidas; y otro externo que consistió en solicitar una mesa de discusión entre representantes de ambos países, a fin de encontrar una solución negociada.
Con base en lo que hasta hoy han hecho público ambos gobiernos, México aceptó desplegar de inmediato a miles de integrantes de la Guardia Nacional en la frontera sur de nuestro país, a fin de inhibir y contener a los migrantes, en tanto recibirá y mantendrá a los solicitantes de asilo al gobierno norteamericano, hasta que sean resueltas las solicitudes. A cambio, la administración de Trump pospondrá la concreción de sus amenazas arancelarias, cuya ejecución quedó supeditada a los resultados que vaya obteniendo México en materia migratoria.
De lo anterior se puede deducir que quien fijó la agenda, los tiempos y los
alcances de la presumible negociación fue precisamente Trump, aceptando el
gobierno mexicano por la vía de los hechos, convertirse una vez más en
trampolín del aspirante a la Casa Blanca, en esta ocasión en calidad de reelecto;
pues no se tuvo la capacidad de escindir los temas, exigir el cese de las
amenazas haciendo valer el derecho internacional, ni colocar en la agenda el
tema del desarrollo regional, que según se nos había dicho, sería la principal
estrategia del gobierno federal para frenar el flujo migratorio hacia nuestra
frontera sur.
Antes de celebrar la suspensión del chantaje electoral de Trump, el gobierno de
la república debería replantear su posición y las estrategias al respecto, pues
con el respaldo del Senado y de los gobernadores, y apelando a sus buenas
relaciones con los gobiernos de la región, de manera conjunta deberían exigir al
gobierno norteamericano un compromiso explícito y por escrito con la inversión
productiva en la región, que rebase la coyuntura electoral de aquel país; de lo
contrario, los adversarios internos y los aduladores externos seguirán exhibiendo
al gobierno nacional como débil, e incapaz de enfrentar a la potencia
norteamericana.

Prensa y poder político

Hace unos días el gobierno federal hizo pública una lista de contratos por concepto de publicidad gubernamental, que durante el sexenio de Enrique Peña Nieto fueron signados, en la cual aparecen 36 contratos por un valor de 1,080 millones de pesos, de los cuales una quinta parte fue otorgada a cuatro medios propiedad de un periodista.

En la lista no se especifica el alcance de cada contrato, lo cual impide un análisis más preciso, no obstante por el monto, los destinatarios incluidas las empresas de las que forman parte, y el perfil editorial de éstas, se puede inferir que no se trató sólo de la contratación de publicidad para las acciones del gobierno de la república, sino que existió de manera implícita la compra de opiniones a favor de esa administración y en contra de sus opositores, particularmente de los que hoy detentan el poder federal.

En este marco cabe observar que se ha vuelto práctica común que algunos connotados columnistas, abran páginas electrónicas en calidad de plataformas de información, a cambio de las cuales suelen recibir recursos públicos; en otras palabras, se trata de la orientación de la información desde el poder a cambio de dinero público, páginas que por cierto suelen tener un nivel de consulta limitado y una vida efímera, o más aún, atada al destino de la gestión de gobierno en turno; de modo que mucha de la publicidad oficial se ha convertido en un medio para la cooptación.

Asimismo, este contexto permite traer a la discusión la práctica denominada coloquialmente en el medio periodístico como chayotear, en la que históricamente han incurrido los gobiernos de manera especial desde el Alemanismo, consistente en la transferencia de sobres con dinero a algunos periodistas, a fin de comprar sus simpatías y opiniones; la cual a la fecha pervive.

Retomando los datos que ha difundido el Ejecutivo federal sobre los contratos de publicidad gubernamental, habría que destacar que no basta con disminuir el monto de los cuantiosos recursos que el gobierno eroga por tal concepto, lo cual en sí mismo ya es cuestionable, pues de igual forma es importante y urgente que se comprometa a transparentar los criterios para la asignación de esos contratos, de tal manera que se acabe con la discrecionalidad actual que permite favorecer a los amigos.

Para un gobierno republicano, transparente y que rinde cuentas al pueblo que lo eligió, debe ser prioridad combatir de manera diáfana y eficaz la corrupción, vigente en el intercambio entre medios de comunicación y poder político, sobre la cual muchos gobiernos estatales también tienen una tarea pendiente.

Ahora que estamos inmersos en una nueva jornada electoral, habrá que tener presente que sin pluralidad de información y de opiniones en los medios de comunicación masiva, no es posible un ejercicio efectivo, pleno y razonado del derecho a elegir a los representantes populares.

El espectáculo del fútbol soccer

La empresa FCC Construcción, de la cual uno de los principales socios es Carlos Slim Helú, se adjudicó el contrato para la remodelación del estadio Santiago Bernabéu, ubicado en la emblemática avenida madrileña del Paseo de la Castellana, y que es sede del equipo de futbol Real Madrid; según informó recientemente este Club Deportivo.

El contrato tiene un valor aproximado de 475 millones de euros, 532 millones de dólares, unos 10,640 millones de pesos; cifra que pone en evidencia tanto la gran capacidad financiera del citado club deportivo, como su nivel de utilidad neta, que le permite erogar esa cantidad en la remodelación de un estadio que podría ser calificada de suntuaria.

En lo que hace a los socios del club de fútbol, con justa razón se podrá decir que cada quien es libre de ocupar su dinero ganado lícitamente, en lo que mejor le plazca; sin embargo, en lo que hace a Slim Helú, es de llamar la atención que sea uno de los hombres más ricos del mundo, que ha acumulado su vasto capital esencialmente producto de su actividad en México, y que precisamente en nuestro país alrededor de la mitad de la población viva en condiciones de pobreza material.

Estas circunstancias colocan a la vista la gran concentración de capital y la consecuente desigualdad social que enfrenta México, problemas antiquísimos y que perviven no obstante las asignaciones que los gobiernos federales hacen cada sexenio a la política de desarrollo social.

Ya que tanto dinero se dedica y obtiene a través del fútbol soccer en calidad de espectáculo, cabría reflexionar que éste forma parte de la vida cotidiana de millones de compatriotas, siendo el deporte más popular y visto por televisión; cuyas reglas de juego abren un amplio margen para la interpretación discrecional del árbitro, al tiempo que los jugadores suelen incurrir en simulaciones que en la mayoría de los casos no son sancionadas con los mismos criterios.

Esos usos y costumbres subyacentes a todo partido de fútbol soccer, que los propios comentaristas deportivos califican como colmillo, es decir, prácticas loables, invitan a cuestionar que a pesar de la existencia de múltiples recursos humanos y tecnológicos, que podrían acotar esas discrecionalidades, a la fecha no sean incorporados de manera integral.

Es factible inferir que la amplia afinidad del mexicano con el fútbol soccer en calidad de espectador, tiene su residencia en el ámbito cultural, pues esa identificación estaría relacionada con la habilidad de un sujeto, en este caso un jugador, para alterar las reglas del juego en beneficio personal, o en el mejor de los casos del grupo afín, la cual es juzgada por el común como una atribución que enaltece a quien la realiza.

De modo que el espectáculo del fútbol soccer, del que se obtienen enormes ganancias económicas no siempre transparentadas, estaría contribuyendo de manera directa a generar una cultura de la simulación, del fraude, de la corrupción, legitimando la habilidad para conducirse al margen o incuso en contra de las reglas del juego; prácticas y habilidades por las cuales los jugadores profesionales reciben salarios que, difícilmente obtendrá un trabajador ordinario a lo largo de su vida productiva.

Así de irracional la vida alrededor del espectáculo del fútbol soccer, que semana tras semana sigue millones de mexicanas y mexicanos, mientras unos pocos ensanchan sus bolsillos construyendo y remodelando estadios, otros hacen lo propio entreteniendo al respetable.

La migración centroamericana continúa

La migración de centroamericanos, particularmente de menores de edad, desde sus países de origen hacia los Estados Unidos de Norteamérica se sigue intensificando, sin que organismos multilaterales como la ONU se impliquen de manera efectiva para implementar una solución de fondo.

Para dimensionar la magnitud del caso, baste citar que la Patrulla Fronteriza en El Paso, Texas, informó hace unos días que en el sector que colinda con Ciudad Juárez, Chihuahua, aumentaron las detenciones de menores de edad que viajan solos, destacando que desde finales de octubre de 2018 a marzo de este año, han detenido a 7 mil 565 niños no acompañados.

Asimismo se informó que han detenido a 53 mil 565 personas, cifra que significa un aumento inconmensurable frente a las 3 mil 27 detenidas durante el mismo periodo un año antes.

En Tamaulipas y según fuentes oficiales, el pasado lunes la Policía Federal habría rescatado a más de 280 migrantes centroamericanos, procedentes de Guatemala, El Salvador, Ecuador y Honduras, que eran transportados en dos cajas de tráiler tipo contenedor, la mayoría mujeres y menores de edad.

En este contexto, mientras empleadores del vecino país del norte dicen necesitar con urgencia más mano de obra, la agencia AP difundió que el gobierno del presidente Donald Trump, planea permitir el ingreso de 30.000 trabajadores temporales extranjeros, para hacer labores estacionales hasta finales de septiembre; medida que pondría en evidencia que el auge económico norteamericano requiere de la mano de obra centroamericana, contradiciendo a los republicanos que aseguran que las visas de empleo quitan trabajos a los estadounidenses.

La medida en cuestión beneficiaría a compañías específicas como las madereras, las dedicadas a desbullar ostras, las pescaderías, así como a los hoteles estacionales, las cuales contratan migrantes para trabajos temporales que, según han denunciado diversas organizaciones de activistas, los norteamericanos no harían. Habría que subrayar que el mandatario Trump también se ha beneficiado de trabajadores temporales que lo hacen sin autorización, por ejemplo en sus clubes de golf.

Por su parte, el gobierno federal mexicano anunció hoy que ya está listo el plan de desarrollo para Centroamérica y el sureste de nuestro país, el cual será presentado dentro de diez días. Se dijo que el plan es una estrategia para atender las causas de la migración, y que en su elaboración participó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Es deseable que el plan contemple de manera fundamental la atención a los migrantes para proteger sus derechos humanos, así como la generación de empleos estables y bien remunerados en la región; pues como se ha señalado, la migración debe ser un acto voluntario, no propiciado por la falta de oportunidades o por la violencia.

A propósito de la ONU, es urgente su intervención diplomática directa, a fin de conducir la toma de acciones contundentes entre los gobiernos de la región, para emprender de inmediato un ambicioso programa de desarrollo económico y social, que genere riqueza suficiente y que garantice su distribución equitativa.

Para ello será fundamental el concurso del gobierno norteamericano, que arrastra deudas históricas con los pueblos latinoamericanos, explotados por oligarquías y milicias auspiciadas por él; de no ser así, los éxodos masivos hacía el territorio vecino habrán de continuar.