En Boca de Todos / Caminar libremente

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

Este diez de marzo en este espacio escribí un texto con el título “Mejor un día sin hombres”, expuse que estaríamos mejor si tan solo por 24 horas no tuviéramos que cruzarnos en el camino con hombres acosadores, abusadores sexuales, agresores, machitos, misóginos, corruptos, negligentes u omisos que se prestan para dar impunes la mayoría de los delitos contra las mujeres. La idea era para dar gusto a los varones que critican que no hay un día internacional del hombre o un día de descanso para ellos, como sí el día nacional sin mujeres fuera una celebración de asueto, en vez de un reclamo social.

 

En este mismo sentido, leo un texto que publica Irene Tello, Directora de Impunidad Cero y articulista del Universal con una propuesta coincidente, su artículo lo basa en una encuesta que realizó la escritora estadounidense Rebecca Slonit, quien en redes sociales preguntó a las mujeres que harían sin los hombres, la respuesta es sorprendente y avasalladora: caminar libremente.

 

Una respuesta simple para una pregunta tan compleja. Y eso desearíamos todas, salir de noche y caminar por nuestros parques, calles y avenidas, no importando si están iluminadas o no, si traemos falda corta o larga, si vamos solas o acompañadas, si caminamos lento o aprisa, si lo hacemos por gusto o por necesidad, si vamos de día o de noche, cerca o lejos, caminar, caminar y caminar sin contener el aliento por el miedo a ser perseguidas, acosadas, alcanzadas, violadas o agredidas.

 

Desde pequeñas se nos inculca el miedo a caminar en nuestros espacios públicos, no andamos a gusto en ningún lugar, ni siquiera bajo techo, en las nuevas plazas comerciales o en los lugares de trabajo, siempre debemos estar alertas, sin bajar la guardia ante potentes acosadores, que de repente y de la nada nos asaltan con un impropio piropo, agarrón de nalga, mirada lasciva y todas esas actitudes machistas que nos someten, nos obligan a bajar la mirada, cambiar rápido de acera, a ir por ahí tapadas del cuello hasta el tobillo y correr, correr y correr por nuestra propia vida.

 

Tenía 12 años cuando caminaba por la calle junto a una amiga, serían las tres o cuatro de la tarde, ambas reíamos y jugábamos rumbo a la plaza, de pronto un hombre en bicicleta nos alcanza, me da una nalgada y me susurra leperadas en mi oído izquierdo, me quede inmóvil, llorando, enojada, impotente y marcada para siempre, mientras mi compañera intentaba tirarlo a pedradas, sin éxito. Desde ese entonces a mí me agobia, me altera y me oprime el aliento, salir a caminar en cualquier calle.

 

Rebecca Slonit es autora, entre otros textos feministas, de arte y de política, del libro “Los hombres me explican cosas” en este narra sus experiencias de vida a lo largo de sus estudios académicos y ahora como escritora, y de cómo ha tenido que enfrentar la desigualdad entre hombres y mujeres en todos los contextos y la violencia de género, sus estudios feministas actuales son fundamentales para entender nuestra nueva normalidad.

 

Y en este ejercicio reciente, donde plantea un día sin hombres, resulta alarmante la respuesta que seguramente ella ya imaginaba, necesitamos espacios libres de violencia para vivir en armonía con nuestro entorno, con nosotras mismas y con la interacción humana en general. No estamos histéricas, ni locas, estamos hartas de caminar con miedo y andar cargando el bagaje del acoso.

 

En datos oficiales, el Inmujeres señala que en México 6 de cada 10 mujeres reciben tocamientos en la vía pública y que 7 de cada 10 mujeres deciden cambiar su forma de vestir y sus horarios para salir a la calle, intentando no sufrir acoso callejero.

 

 

 

 

 

 

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