A CONTRA CORRIENTE / A propósito del reciente apagón

Por ser más barato y generar menos contaminación para el medio ambiente, desde el inicio del milenio el gobierno mexicano decidió privilegiar la generación de energía con gas natural, de modo que entre 2000 y 2011 la participación de ese combustible en la generación total de energía se triplicó, pasando del 17% a 51%, mientras que el uso del combustóleo disminuyó de 48% a 16% en el mismo periodo.

Particularmente desde 2006 se intensificó la compra del gas natural a Estados Unidos de América, mientras con la reforma energética de inicios del sexenio de Peña Nieto y con la nueva Ley de Hidrocarburos, se prohibió que la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pudiera almacenar el gas que cada vez más se compra a la vecina potencia. Asimismo, cabe observar que en el sexenio pasado inmediato, pese a que la producción del gas natural mexicano siguió a la baja, aumentó progresivamente su quema, con el fin de cumplir con los acuerdos derivados de la citada reforma energética.

El contexto de dicha reforma implicó que se licitaron múltiples gasoductos, de manera significativa a partir del 2016, cuando paralelamente hubo más quema de gas natural mexicano.

Los gasoductos fueron adquiridos por empresarios cuyos corporativos residen en Estados Unidos, Canadá, Francia, Suiza, España y, en México el grupo Carso se alió con empresarios del vecino del norte. Actualmente y según datos de la CFE, el 64% de la electricidad en México, se genera con gas natural.

Este recuento contribuye a comprender que el reciente apagón que afectó a los estados de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, donde se encuentran pasos fronterizos del gas natural proveniente de los Estados Unidos, se debió a una combinación de factores como: la no diversificación del tipo de combustible para la generación de energía; que el gas natural sea preponderante y se hayan establecido compromisos de compra amplia con el vecino país y, al cierre paulatino de los ductos que traen el combustible de ese país a México, ante las condiciones climáticas gélidas.

Lo irónico de este contexto es que en Estados Unidos, uno de los principales productores de gas natural en el mundo, apenas el 38% de su energía se genera con dicho combustible; en Japón el gas natural ocupa el 21%; en china sólo el 8%; mientras México está obligado a comprar durante 24 años, 30 mil 173 millones de pies cúbicos al día de ese gas, a las empresas de los países citados, que además ostentan las concesiones de los gasoductos que nos abastecen desde los Estados Unidos de América.

Pero lo más grave es que, de acuerdo con la Secretaría de Energía, nuestro país sólo consume dos mil 337 millones de pies cúbicos por día, el resto, alrededor de 28 mil millones de pies cúbicos, lo tiene que vender debido a que como se comentó, la CFE en su carácter de comercializadora no lo puede almacenar. Así las contradicciones que enmarcaron la reforma energética del pasado sexenio; cuyas repercusiones negativas, como el citado apagón, las han tenido que padecer millones de mexicanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *