En Boca de Todos / Las y los intelectuales

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

Intelectual: Dícese del dedicado o dedicada al cultivo de las ciencias y las letras. Perteneciente o relativo al entendimiento. Es la pensadora o pensador, que estudia, reflexiona y crítica la realidad, opina y como creador, su voz tiene valor en el mundo político, al denunciar injusticias y proponer ideas.

 

En México, muchos eruditos han construido grandes fortunas con el compadrazgo de políticos y elites sociales, en todos los sexenios hay afines a una ideología política, pero en este, algunos no han encontrado su acomodo, y peor aún son atacados con el discurso presidencial, que motiva la burla social. Nombres de hombres que se sentían probos ahora son cuestionados en su honorabilidad y ética.

 

Sin embargo, estos intelectuales “orgánicos” no desisten en el intento y organizados en una especie de club de académicos, científicos y escritores, cada vez que pueden envían misivas al presidente para que componga el rumbo, y él, les contesta un día sí y otro también, es un diálogo abierto que se dirime entre los intelectuales propietarios de los medios y el dueño del pódium de las mañaneras. No hay encuentro civilizado, ni lo habrá, es como un pleito casado entre ambas fuerzas, que dicen defender a los más vulnerables. En este caso, a los enfermos y familias víctimas de la pandemia.

 

Las firmas de 435 integrantes de la comunidad intelectual y científica, proponen al presidente que posponga sus megaproyectos de infraestructura y canalice más recursos para atender la emergencia sanitaria.

 

La intención es buena. Hasta ahí.

 

Por su parte, las intelectuales, mujeres periodistas, investigadoras, académicas, científicas, sociólogas, antropólogas, madres de familias, empleadas, víctimas o familiares de víctimas de violencia de género insisten en su lucha, los derechos humanos de la más de la mitad de la población del país, que son las mujeres y las niñas.

 

En una permanente lucha social, las activistas defensoras de las mexicanas, mantienen en condiciones adversas sus posicionamientos, pero no son escuchadas por el presidente, no hay réplica, ni de broma o de sarcasmo se refiere al movimiento social más grande de este era que encabezan las mujeres. Esta otra lucha social la invisivilizan todos, políticos, intelectuales varones y comunicadores inconformes con el actual sistema de gobierno, y por principio, la máxima autoridad y su gabinete paritario.

 

También, las intelectuales feministas han abierto plataformas y portales para recabar firmas y denunciar feminicidios, violencia política, desigualdad económica, acoso laboral, callejero, abuso policial contra las mujeres, impunidad en muchos casos e intimidación institucional.

 

Un poco más organizadas, las mujeres no buscan reflectores, ni ganarse el aplauso o reconocimiento como heroínas nacionales, trabajan desde la colectividad, voluntariamente, sin fines de lucro y con el pensamiento crítico y reflexivo apostando por una mejor comunidad, que respete a sus mujeres y las niñas.

 

Precisamente, el 11 de febrero que se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña, con el lema “Más Allá de las Fronteras: Igualdad en la Ciencia para la Sociedad” se nos recuerda la brecha de género en los sectores de la ciencia, a pesar del incremento de la participación de las mujeres en las carreras de grado superior, menos del 30 por ciento de las investigadoras en el mundo son mujeres.

 

 

 

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