A CONTRA CORRIENTE / Reunión del G-20

El pasado fin de semana, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, participó en la reunión virtual cumbre del G-20, es decir, del grupo conformado por los gobiernos de las 20 economías más prósperas del mundo, entre las cuales se encuentran Rusia, China, Alemania, Canadá y los Estados Unidos.

En su participación el primer mandatario se refirió al contexto mundial de crisis determinado por la pandemia del Covid-19, cuyos planteamientos se pueden desagregar en los cinco puntos siguientes:

En primer lugar cabe citar su referencia a la salud como un derecho humano fundamental, en cuyo marco conminó a los jefes de Estado a garantizar la atención médica, las medicinas y las vacunas, soslayando el afán de lucro.

En segundo lugar, habló de la importancia de prevenir enfermedades como la hipertensión, la obesidad y la diabetes cuyos enfermos han enfrentado de peor manera la pandemia; esas enfermedades son causadas en gran medida por el consumo de alimentos con excesos de sal, azúcares, grasas y químicos, los cuales son comercializados por empresas trasnacionales.

En tercer lugar pugnó por la salvaguarda de la familia, en calidad de principal institución de seguridad social. Asimismo, invitó a confiar en la responsabilidad de la gente ante el peligro de la pandemia y garantizar la libertad, de modo que instó a los gobernantes a no optar por medidas que impliquen un confinamiento excesivo.

El presidente hizo asimismo un llamado a los mandatarios del G-20, a realizar un rescate económico de abajo hacia arriba, es decir, ayudar a los más pobres y no centrar la asistencia en las empresas o en las instituciones financieras en quiebra; en ese sentido, solicitó condonar deuda e intereses a las economías más pobres.

Este llamado, cobra singular relevancia para países como México, si tomamos en cuenta que en el contexto de la pandemia, el porcentaje de la población con ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria, creció este año en 11.6 millones, de acuerdo con cifras del Coneval.

En el mismo sentido, hay que subrayar que México paga un alto costo financiero por la deuda pública externa, frente a la capacidad de recaudación y el crecimiento económico; pues tan sólo el pago de intereses y servicios de la deuda ha crecido a una tasa promedio anual de 6.6% en los últimos 10 años.

En otras palabras, el presupuesto destinado a la deuda crece más rápido que el destinado para ofrecer bienes y servicios por parte del gobierno.

No obstante, el llamado del mandatario mexicano a la cooperación global efectiva, sólo tuvo el eco de los mandatarios del G-20 de comprometerse a congelar la deuda de los países pobres hasta el próximo año.

Estos fueron los alcances de la reunión del G-20 en materia de deuda externa, dicho coloquialmente, los mandatarios reconocieron que estamos en crisis mundial pero dejaron claro que en materia de deuda, que cada quien se rasque como pueda.

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