A CONTRA CORRIENTE / Recordando el Grito de Independencia.

Sería en las primeras horas del 16 de septiembre de 1810, cuando Miguel Hidalgo acompañado de los militares Allende y Aldama, dio lo que se ha denominado el Grito de Independencia, es decir, el llamado a los presentes en la plaza de Dolores Hidalgo, en Guanajuato, a que se levantaran en armas contra el dominio de la Corona Española. Los antecedentes de la gesta de independencia podríamos dividirlos entre externos e internos.

En cuanto a los primeros, referentes a movimientos sociales y políticos que inspiraron la iniciativa independentista, habría que destacar a la ilustración cultural en la Europa Occidental, que tuvo como objetivos luchar contra los fanatismos, las monarquías despóticas y, la defensa de la legitimidad racional del poder.

Las ideas de la ilustración habrían de incidir de manera directa en el movimiento de independencia de las trece colonias en Norteamérica, y en la Revolución Francesa, las cuales asimismo tuvieron como denominador común el ascenso económico de la burguesía, que cuestionaba los privilegios de la nobleza, en tanto pugnaba por un poder representativo que permitiera colocar sus intereses en la agenda pública.

En cuanto a los factores internos que desde España influyeron y favorecieron el movimiento de independencia en México, cabe destacar las reformas borbónicas que si bien pretendían reactivar la economía de las colonias mediante un mayor impulso a actividades como la minería, también implicaron un incremento de la recaudación fiscal, el desplazamiento de los criollos a favor de los peninsulares en los puestos administrativos, así como medidas profundamente conservadoras a fin de endurecer el control social de la población, que incluyó la expulsión de los jesuitas.

En esa tesitura hay que subrayar la invasión a España por las tropas francesas de Napoleón, que en gran medida distrajo a la Corona de lo que acontecía en el virreinato, pues tuvo que focalizar su interés en la extracción de recursos para dicha guerra, lo que habría de ser utilizado por los criollos en la Nueva España para fraguar su levantamiento armado.

Si bien es cierto que los conspiradores criollos encabezados por Hidalgo, Allende, Aldama y Josefa Ortiz de Domínguez, denunciaban las condiciones de explotación y exclusión que padecía el grueso de la gente, incluida la esclava, también lo es que tenían el objetivo de lograr la independencia de la Corona que les permitiera arrogarse el control político en la Nueva España.

El desarrollo de la luchas armada, de las guerrillas inherentes, así como de los variados conflictos que se habrían de verificar durante los poco más de 10 años, que transcurrieron hasta que finalmente en 1921 se consumó dicha independencia, son demasiado extensos y complejos para reseñarlos en este espacio; baste recapitular que serían precisamente los criollos quienes más se beneficiaron, y que sería el pueblo el que más pérdidas de vidas padeció, en tanto éste seguiría enfrentando amplias carencias y exclusiones, que en alguna medida serían revertidas con el Movimiento de Reforma de mediados del siglo XIX.

En perspectiva, habría que subrayar que la independencia del país, entendida como autodeterminación y autosuficiencia desde lo más básico, como la alimentaria, así como la de determinar el rumbo del desarrollo nacional, sigue siendo una tarea por realizar, pues seguimos dependiendo de los capitales transnacionales y de sus designios para orientar nuestro rumbo.

Mientras nuestra principal dependencia del exterior sigue radicando en el ámbito cultural, donde reproducimos esquemas, estereotipos y valores que nos hacen intentar ser lo que nos somos, con los consecuentes sentimientos de frustración y desánimo. Celebremos entonces esta noche el Grito de Independencia, tomando conciencia de que nuestro principal reto consiste en independizar nuestro ideario del que nos imponen quienes se benefician del dominio cultural que enfrentamos; un Grito que sea a favor de un desarrollo autónomo con dignidad y justicia.

Para eso deben servir nuestros gobiernos, los que esta noche nos habrán de invitar a gritar ¡Viva México!

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