En Boca de Todos / Puras gansadas

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

En la explosiva era de comunicación virtual que nos toca vivir, un tuit dice más que mil palabras. Nuestra forma de retratarnos en la red, las expresiones que damos y hasta los “me gusta” que compartimos, definen nuestra personalidad social. El distanciamiento físico nos ha orillado a conversar más en la red, con la familia fortalecemos el acercamiento a través de un chat; al mismo tiempo los personajes públicos y políticos, los artistas y gobernantes, han echado mano de estas herramientas para incrementar su contacto con la sociedad. Algunos con éxito y otros a la inversa.

 

En este sentido a Beatriz Gutiérrez Muller, esposa del presidente, le falta mucha educación digital, y como todo lo que aventamos al internet ya no nos pertenece y se queda ahí para siempre, aunque borre sus mensajes o seguidores, siempre habrá una captura de pantalla que le recuerde sus errores.

 

La “no primera dama”, “no médica” y “no feminista”, se describe como historiadora y culta, pero no tiene buenas relaciones con los internautas, abrió su cuenta en Twitter en hace dos años, iniciando con el pie izquierdo, por lo que se fue un buen rato de la red, luego regresó y ha tenido fuertes encontronazos con algunos influencers y los “inquisidores”, según ella, adversarios de su esposo. En una disonancia cognitiva, se niega al mote de primera dama, pero se escuda en su esposo cada vez que puede.

 

Antes de causar revuelo por el incoherente comentario respecto a los niños con cáncer y el “no soy médico”, la Señora mostró su falta de empatía a las causas feministas. Este 9 de marzo, poco antes de que entráramos al confinamiento se realizó el paro de mujeres en México, “el 9 nadie se mueve”, en esa ocasión publicó en sus redes el cartel de la convocatoria para visibilizar el movimiento, pero en unas cuantas horas cambio de opinión, para colocar un mensaje totalmente contrario, se inventó el “nueve me mueve” mujeres y hombres con pañuelo blanco” y tacho la convocatoria original, fijando así su postura antifeminista.

 

La comunicación social importa y mucho, más aún cuando la sociedad actual reclama de una comunicación eficaz y certera de sus gobernantes, estamos en medio de una crisis pluridisciplinaria, de salud, economía, inseguridad, feminicidios, violencia intrafamiliar y confinamiento extendido, todo junto nos pone a todos muy nerviosos, estamos atrapados en nuestras casas, con otros hábitos y enfrentando una nueva realidad que asusta, y para colmo lo que nos llega del exterior no es alentador. Puras malas noticias, Fake News y debates tuiteros por mensajes insensibles.

 

Ante la Infodemia, deben ganar espacios las voces oficiales, pero se necesita que estas sean coherentes, si nos van a decir puras “gansadas” es mejor que se queden calladas.

 

La Señora, le guste o no, es un personaje público y una referencia de autoridad, no en balde la traían en campaña en tantos espacios mediáticos, tampoco es que por ocio aparezca en la fotos oficiales, ostenta un representatividad, que en este caso sería por las mujeres, pero no está de nuestro lado.

 

En el mensaje que procuraba ser una disculpa pública, se le lee con tono altanero que es “profundamente humana”, pero dista mucho de mostrarse así, simplemente se le percibe como una más de la clase política, con un Smartphone en la mano y un muy desatinado dedo para dar click.

 

A dos años de su victoria y no hacer click con la comunidad, por sus huellas digitales se le recordará. En el diccionario gansadas tiene sinónimos de majadería, sandeces, tonterías.

 

 

 

 

 

 

 

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