En Boca de Todos / La desigualdad cotidiana

Por Guadalupe Escobedo Conde

Ante el llamado del “quédate en tu casa” por la emergencia sanitaria, que ocasiona el Coronavirus, las más abrumadas son las mujeres, las cuidadoras del hogar, que no importan si son profesionistas, empleadas, casadas, divorciadas o madres solteras, o si tienen una, dos o tres jornadas a la vez, por tradición patriarcal están llamadas a hacerse cargo del hogar. Y ahora ante el confinamiento social se nos amontonaran los quehaceres.

 

La desigualad cotidiana en todos los hogares de México, está sustentada por estudios de colectivas feministas e instituciones públicas que miden las condiciones de bienestar en la vivienda y los datos coinciden, a la semana una mujer dedica casi cincuenta horas más que su pareja a las labores del hogar, tareas que van desde la limpieza (ahora con más ahínco), la alimentación, la educación de los niños y el cuidado de los enfermos, lo que significa tiempo y trabajo no remunerado.

En esta situación de pandemia por el  Coronavirus hemos visto como en su mayoría son mujeres las que pelean en el super por los antibacteriales (aunque sabemos que la práctica de acaparar estos insumos no servirá de mucho), son las madres las más mortificadas por la larga estadía de los niños en casa, un mes sin asistir al aula, y ya están elaborando un plan de acción para asignarles lecturas o actividades lúdicas; están a cargo de los adultos mayores y de las personas en condición de alguna enfermedad; son las mujeres, también, las más entrenadas para hacer el “home office” o las labores de oficina desde el hogar, su desarrollo cognitivo les permite hacer dos, tres o cuatro tareas a la vez (lo dice la ciencia).

Preocupa además, las condiciones de violencia que muchas padecen en el hogar, recientemente en el día internacional de la mujer, se dieron a conocer cifras y datos de feminicidios, violencia doméstica, acecho y otros delitos que afectan a las féminas en sus entornos familiares y cercanos. Hoy cuando en la emergencia cunde el pánico por la salud pública, la sociedad y el Estado debería estar implementando acciones de prevención para la eliminación de los delitos que ocurren a puerta cerrada.

El dato de la UNESCO indica que casi la mitad de la población en edad escolar en el mundo están sin clases, más de 102 países suspendieron el ciclo por el COVID 19, lo que pone en riesgo la educación escolarizada, sobre todo de los más vulnerables, sociedades sin acceso y conocimiento de la tecnología.

 

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