En Boca de Todos / Falso feminismo

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

“México es tan machista, que cuando las mujeres decidieron hacer un paro, los hombres salieron a dar permiso” tuitean Las Brujas del Mar, colectivo feminista que ideo la huelga nacional de mujeres para el próximo lunes, y sin hacer caso a estas observaciones, instituciones públicas y empresas privadas siguen enviando sus mensajes de “dar permiso” a sus trabajadoras, haciendo lo que ahora parece moda “el fakefeminismo”.

 

El Frente Nacional para la Sororidad presenta en la red un decálogo sobre este nuevo término, que se acuña precisamente en el mes de más intensidad de manifestaciones feministas.

 

“Colgarse de una causa justa para sacar raja política” es el primer punto del listado que comparten para que hagamos visible la conveniencia de muchos. Le siguen pasos como “el estar de lado de las mujeres cuando les conviene”, apoyar el movimiento pero estar en contra del aborto, en resumidas cuentas, “el fakefeminismo” es oportunismo “lucrar con la lucha legítima del feminismo”.

 

Pero no sólo los machos están de tendenciosos con el tema, también algunos segmentos de mujeres, desde su posición de poder, desdeñan las manifestaciones, primero criticaban lo violentas y estridentes de las marchas que desde agosto se han venido gestando en nuestro país, ahora que la protesta será silenciosa, también están en desacuerdo.

 

Muchas como Irma Eréndira, de la Función Pública, están tan cómodas con la certidumbre de un trabajo, la seguridad de una escolta y la solvencia económica que da un trabajo de primer nivel, que no ven la cruda realidad del resto de las mortales, las que todos los días literalmente se persigan para salir de casa, sin saber si tendrá buen regreso; las que trabajan demasiadas horas y sufren de brecha salarial que no se cierra; las que cumple dobles o triples jornadas de oficinistas y amas de casa; las que ni siquiera tienen la fortuna de un trabajo, las que no tienen voz, ni voluntad para enfrentar sus propios problemas. Es por ellas que las exigencias no cesan.

 

No son ocurrencias, la problemática que atañe a la mujer es tan complicada que va desde abusos invisibles hasta el feminicidio, de desigualdades económicas hasta las injusticias sociales; que viene de tiempos inmemorables y que todas y todos venimos arrastrando como hábitos machistas que nos confrontan, que nos duelen y que urge visibilizarlos para erradicarlos.

 

Si aún no están convencidas de parar, no paren, pero desde donde estén visualicen su entorno y ocúpense de las mujeres cercanas, y sí algunos hombres están negados a participar, no lo hagan, pero tampoco abonen a las noticias falsas que afectan el movimiento, seamos respetuosos de las expresiones que solo buscan mejorar la calidad de vida privilegiando los derechos humanos, de sus madres, hermanas, primas, novias, esposas, hijas, vecinas y compañeras de trabajo. La sororidad no es moda, es una emergencia social para humanizar a nuestras comunidades.

 

 

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