En Boca de Todos / Un día sin mujeres

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

De brazos cruzados, sin hacer nada de nada, ni cuidar niños o familiares, ni trabajar en las oficinas o en el hogar, sin comprar nada, ni vender, sin ir a clases, sin dar clases, así pararemos a la mitad del mundo el próximo 9 de marzo, enseguida de la conmemoración mundial del Día de la Mujer, se convoca a la huelga femenina en muchos países, incluido el nuestro.

 

En la historia global se han registrado ya grandes movimientos bajo este método, se han realizado incluso huelgas sexuales, de piernas cruzadas, para obligar a los hombres a presionar a los gobiernos para cambiar leyes o instaurar políticas públicas de beneficio común, en Colombia, en Turquía o Bélgica se han alcanzado los objetivos de las mujeres mediante esta práctica.

 

El 24 de octubre de 1975 Islandia registró un paro nacional de mujeres, no trabajaron, no atendieron la casa, ni anduvieron de compras, tomaron las calles por la igualdad de género y hoy es considerado el país más feminista del mundo.

 

México intenta desmarcarse del lastre machista que ha perseguido a las mujeres por toda la vida, la voz de las mujeres ha sido ahogada por los sistemas y el propio Estado, ahora en un grito desesperado se han roto vidrios, arrojado brillantina, pintado monumentos y quemado inmuebles simbólicos, y esto ha contrariado al presidente y a otros tantos que opinan que no hay porque hacer tanto ruido, que la manifestación encabronada genera más violencia.

 

Entonces va la acción de la nada, el movimiento surge en redes sociales y es ya replicado por periodistas, investigadoras, académicas, empresarias y feministas que están apostando por la idea de hacer reaccionar a la sociedad patriarcal sobre la importancia de respetar los derechos humanos de las mujeres, es presión para detener los feminicidios, el acoso sexual, laboral y todos los tipos de violencia de género.

 

El paro nacional de mujeres se registra en redes sociales con las etiquetas de “el nueve nadie se mueve” “un día sin mujeres” o “sin nosotras”, y en los gráficos que ya circulan se apunta que el levantamiento también es por el reconocimiento al aporte económico, laboral y familiar de la mujer en la comunidad.

 

Ojalá que la otra mitad de la población, los hombres, se comporten a la altura de esta emergencia y no sean como tiburones de caza al acecho de otra oportunidad para acaparar la atención, porque serán ellos quienes cubran las labores de casa y oficina de las féminas, que no se coloquen en primer plano, como los empáticos salvadores “que ayudan al sexo débil”.

 

Y esperamos que los políticos y políticas no se apropien del movimiento femenino, es indigno que tergiversen el motivo e intenten llevar agua a su molino. Es un acto ciudadano, no tiene religión ni ideología.

 

Estamos más fuertes que nunca, nunca como ahora empoderadas del Ser y no estamos locas, ni hacemos la guerra, es hacer la paz. 

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