En Boca de Todos / Negligencia institucional

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

Con todo respeto. Sin pausa, sin tregua y con urgencia la lucha por los derechos humanos de las mujeres tiene que continuar. Desde todos frentes y en todas las trincheras, la crisis de deshumanización social nos convoca a todos para no bajar la guardia. No es una guerra de sexos, ni es una cuestión solo de feministas. La gravedad precisa de la mano solidaria de todos.

Fátima, Ingrid y Abril son los últimos tres casos emblemáticos que han desatado la furia de las mujeres, la indignación crece a la par que el gobierno busca “con todo respeto” pero sin estrategia, contener la ola de feminicidios que sigue en su cresta mas alta, desde que se tiene registro, 10 asesinadas al día.

Las circunstancias de estos tres trágicos casos parecen disímbolas, sin embargo apuntan a la desvalorización de la mujer en un país de machos, con un sistema de justicia endeble, donde el que la hace no la paga. Si nos preguntamos porque un hombre mata a una mujer, la respuesta sería porque puede y no tiene consecuencias.

Además en un estado que no les garantiza seguridad, las mujeres y las niñas siguen siendo la población más vulnerable. Y al día de hoy no hay política pública que se ejecute para prevenir el feminicidio y la violencia de género.

Y sí, la bronca es directamente con el presidente, pero también con todo el sistema de país que hemos construido. No se trata de desprestigiar a quien esta en el descredito, tampoco de una campaña de ocasión, la lucha feminista es porque se respeten los derechos humanos de las mujeres, por parar la impunidad y la negligencia institucional que sigue matando mujeres. Estos tres casos, como casi todos los que se han documentado, tienen tras de sí signos de violencia y expedientes en alguna oficina pública, con algún servidor publico al que se pidió ayuda y no actuó.

La urgencia nacional nos conmueve y nos lleva hasta la  indignación, ojalá que como comunidad también nos provoque a la acción, no ser mas omisos con lo que le pasa a la mujer de junto, a la vecina, compañera de trabajo, conocida o desconocida. Sororidad social con emergencia nacional.

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