En Boca de Todos / ¿Cuántas más?

En Boca de Todos

Por Guadalupe Escobedo Conde                                                           

 

El mero día en que servidores públicos de primer nivel querían dar por terminado el debate en torno a la tipificación del feminicidio, la nota roja nos aterroriza de nuevo, al mismo viejo estilo de la Alarma, tabloide que con rudeza nos hacía ver el lado más oscuro del asesino de una mujer, en este 2020 los medios tradicionales, digitales y electrónicos nos narran de nuevo con titulares como: “matola” y “enterrola” en el drenaje del baño.

 

La historia ahora tienen el nombre de Ingrid, que pudo salvarse si la justicia se hubiera puesto de su lado. Ella, como Abril, habían estado ya en una barandilla del Ministerio Público acusando a su pareja de agresión, a Ingrid como a Abril, no se les otorgaron las medidas de seguridad y asistencia necesaria para salvar sus vidas, la trataron como un simple caso de agresión intrafamiliar, como si esos casos fueran de simple trámite.

 

El caso de Abril, fue un hecho que en diciembre conmociono al país, era una madre de familia que radicaba en Monterrey, con proceso de divorcio y que fue asesinada en la CDMX al no tener la garantía del Estado sobre su seguridad, la calificaron como violencia intrafamiliar, se desestimó la tentativa de feminicidio y se dejó en libertad al agresor. El caso de Ingrid aconteció este fin de semana, hace siete meses también había puesto denuncia contra su agresor, pero no pasó nada.

 

Ahora su asesino relata en medios con lujo de detalles y ensangrentado, su conducta homicida y advierte que ella empezó primero, como apelando a la clemencia social.

 

Una tragedia más que visibiliza una realidad histórica de este país, donde algunos insisten en tapar el problema con un dedo.

 

Los ministerios públicos y juzgadores deben capacitarse con perspectiva de género, por eso y después de muchas muertas, legisladores proponen modificaciones a la Ley de Acceso de la Mujer a una vida libre de violencia, la iniciativa que lleva el nombre de Abril, contempla reformas a la ley para castigar hasta con 18 años de cárcel a servidores públicos que sean omisos y no pongan la debida atención al proceso de violencia de género y familiar.

 

Si ambas mujeres y muchas más, hubieran encontrado un sistema judicial sólido, sin corrupción, impunidad y con visión de género, hoy las dos estuvieran y no hablaríamos tanto del Feminicidio, pero la historia nos llama a registrar estos sucesos, a no quitar el dedo del renglón.

 

 

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