En Boca de Todos / Pibonexia: la suerte de las feas

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Por Guadalupe Escobedo Conde

 

Pibonexia: la suerte de las feas

 

¿Cuantas fotos te has tomado el día de hoy? ¿Cuantas subiste ya redes? ¿Cuántos filtros aplicaste? Está bien padre, salir más delgada, sin tanto cachete, de tez más clara, con sonrisa coqueta y hasta con cinturita y atributos sexuales mejores a los que en realidad poseemos. Pero cuidado, lo que se hace para lucir más guapa en la red ya tiene nombre, y bien raro, como la misma circunstancia: Pibonexia.

 

La palabra que etiqueta a las personas que tanto resaltan la belleza al autorretratarse, que abusan de los filtros, que se sienten que este mundo no los merece y sé creen lo que publican, la acuño la española Susi Caramelo, famosa por sus entrevistas, reportajes y chistes para el programa “Las Que Faltaban” de una televisora que presenta un late night show con puras mujeres. Pero no es cosa de broma y tampoco es asunto solo de mujeres, aunque sí se reconoce que ellas caen más fácilmente en esta trampa de ilusiones en redes.

 

Este nuevo fenómeno social que adquiere más connotación con la generación millennials, ya es estudiado seriamente por sociólogos, académicos y psicólogos, que nos advierten del riesgo de las conductas que nos llevan a distorsionar la realidad. Algunos medios tradicionales ya lo definen como el trastorno que aparece cuando el amor propio, el ego, narcisismo y autoestima se nos sale de control.

 

Las personas que abusan de los filtros, deforman su propia personalidad por la necesidad de alcanzar más “me gusta”, compartir imágenes como competición de cuento, casi preguntando a la red “espejito de selfies quien es la más bonita”, luego les es difícil detenerse y aceptarse como son, lo que conlleva a la frustración y el enojo.

 

El modismo de España, que rápidamente y por redes se divulga en todo el globo,  es un trastorno que aún no tiene diagnóstico médico, pero coloca en la agenda mediática la urgencia para atenderlo como un problema mundial, que no es exclusivo de los más jóvenes, que ataca como virus sin distinción de género, posición económica o nivel de estudios. Esta conducta puede llevar a la dismorfofobia o trastorno dismórfico corporal, que en términos clínicos describe a las personas obsesionadas con su apariencia física.

 

“Pibón” es un regionalismo español que describe a los más guapos y de ahí el silogismo para la manía de aparentar ser bella, aunque sea solo por fuera.

 

 

 

 

 

 

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