En Boca de Todos / Dominación masculina

En Boca de Todos

Por Guadalupe Escobedo Conde

 

                                               Dominación masculina

 

Una fecha más nos convoca para hablar de la violencia hacia la mujer, hoy es un día institucionalizado para recordarnos la deuda histórica de la sociedad y las naciones con la justicia para las mujeres, cada 25 de noviembre, desde 1993 y por acuerdo de la ONU se enfatiza en el tema, los gobernantes reconocen sus fallas y de nuevo comprometen esfuerzos institucionales para repararlas.

 

Otra vez, la primera plana dedicada a ellas, cifras y estadísticas de sangre para visibilizar la urgencia de hacer algo para ellas. “La violencia sexual contra las mujeres y las niñas tiene sus raíces en siglos de dominación masculina. No olvidemos que las desigualdades de género que alimenta la cultura de la violación son esencialmente una cuestión de desequilibrio de poder” ha dicho Antonio Guterres, Secretario General de la ONU para el arranque de la conmemoración.

 

Este 2019, la ONU propone 16 días de activismo y 16 maneras de enfrentar la cultura de la violación, omnipresente porque está por todas partes, en las ideologías y en las culturas, en la forma de pensar, hablar y actuar, pero sobretodo metida hasta en la medula del poder y control patriarcal. La violencia hacia la mujer está normalizada, por lo que se arraiga en las desigualdades, por eso, hablar de ella es necesario para combatirla.

 

Pero el asunto no es sólo público, político o social, es una problemática que debemos repensar en lo individual y en comunidad. La guía de 16 puntos que hoy publica ONU Mujeres es un buen principio para contribuir a la desterrar este flagelo.

 

1 Crear una cultura del consentimiento convencido. 2 Denunciar las causas profundas. 3 Redefinir la masculinidad. 4 Dejar de culpar a las víctimas. 5 Mostrar tolerancia cero. 6 Profundizar en lo que significa la cultura de la violación. 7 Adoptar un enfoque interseccional. 8 Conocer la historia de la cultura de la violación. 9 Invertir en las mujeres. 10 Escuchar a las sobrevivientes. 11 No reírse de la violación. 12 Implicarse. 13 Poner fin a la impunidad. 14 Ser testigo activo. 15 Educar a la próxima generación y 16 Iniciar la conversación o unirse a ella.

 

Como vemos, en todos los apartados es necesaria la participación colectiva de hombres, mujeres, gobiernos, organismos civiles, educadores, medios y sociedad en general. La solución no se tendrá con solo una de las partes.

 

Todos los días de nuestra vida tenemos la opción de observar nuestra conducta, de reflexionar sí estamos siendo permisivos ante cualquier forma de agresión hacia las mujeres, sí nuestro lenguaje y comportamiento lleva implícitos sesgos misóginos y cambiar al respecto, ayudemos a cambiar también a quienes nos rodean, eduquémonos y eduquemos con una nueva forma de interacción social que coloque en su justa dimensión a las mujeres.

 

Ya tenemos información suficiente, ya llamemos a las cosas por su nombre, no normalicemos más ni justifiquemos, cualquier agresión hacia ellas. Más allá de los discursos políticos y las frasecitas hechas para compartir en redes y etiquetarnos como feminista, es tiempo de actuar, es urgente desterrar la cultura de la violación.

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