Estamos desamparados

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Estamos desamparados

Cinthya Barrón

 

Qué difícil es escribir un día como hoy, qué complicado es salir a la calle en un país como México. Y aunque trato de entender los discursos del gobierno, cuando mi memoria regresa a todos los atropellos que provoca el crimen no puedo concebir que la máxima autoridad se doblegue ante los delincuentes. Viene a mi mente la frase “Somos más los buenos”, esa que repetimos ingenuamente en un país en el que los malos, minoría, tienen más poder en todos los poderes que la gran cantidad de buenos.

Me duele México.

Y también admiro a México.

Lo admiro porque es un país forjado a base de explotación, tierra que aún en los desiertos encuentra vida. Mi México de hermosos paisajes interrumpidos por carreteras mal planeadas y fábricas extranjeras. Mexicanos que celebran y saludan a todo, aún las cosas más simples como la llegada de un nuevo mes, el inicio de semana, el que por fin sea viernes.

Mi México desigual, que no tiene reparos en admitir su pobreza y hasta consolarse con hacer burla de la falta de oportunidades. Mi México de palancas sindicales, de largas jornadas de trabajo, de una iniciativa privada que beneficia a unos cuantos. Mi México de trabajadores a doble jornada, de mujeres que valientemente salen a las calles en un país cementerio y desaparecidos.

Mi México que me ayudó a base de becas a creer que sería alguien en la vida. Mi México que premia un diez de calificación a costa de la ansiedad y depresión crónica en la vida adulta. Mi México de salud pública a treinta y cinco pesos la consulta. Mi México de narcocorrido y moral cristiana.

Las noticias merman mi ánimo de escritura. Por eso a falta de palabras propias pido prestado el poema “Alta traición” de José Emilio Pacheco para describir todo esto que hoy siento por México:

 

No amo mi patria.

Su fulgor abstracto

      es inasible.

Pero (aunque suene mal)

      daría la vida

por diez lugares suyos,

      cierta gente,

puertos, bosques de pinos,

      fortalezas,

una ciudad deshecha,

     gris, monstruosa,

varias figuras de su historia,

      montañas

—y tres o cuatro ríos

 

 

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