A un año del triunfo de AMLO

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Este primero de julio se cumplió un año del triunfo en las urnas del actual presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, hecho que marcó un antes y un después en la vida política nacional, pues por primera vez un movimiento social plural arropado en un nuevo partido político de izquierda, logró ganar la titularidad del Poder Ejecutivo Federal.

Existe el antecedente del Frente Democrático Nacional, en el que confluyeron diversas corrientes políticas, y que en 1988 con el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano disputó el mismo cargo, en una jornada electoral por demás accidentada y polémica, cuyo resultado aún sigue siendo tema de debate, a pesar de que legalmente el entonces abanderado del PRI, Carlos Salinas, obtuvo finalmente el triunfo.

En alguna medida el Movimiento de Regeneración Nacional es heredero de aquel Frente, pues de hecho varios dirigentes de entonces forman parte del partido que hoy ostenta el máximo cargo político en el país; asimismo, varias de las demandas y propuestas que se plantearon en el proceso electoral del 2018, retomaron las que se externaron hace 30 años, destacando la exigencia de transparencia y legalidad en los comicios, así como mejores niveles de bienestar social para el grueso de la población.

Cabe destacar que precisamente en aquella década de los años 80, en México se intensificaría la aplicación de las medidas de carácter económico, que venían impulsando los gobiernos norteamericano y del Reino Unido, enmarcadas en lo que se conoció como neoliberalismo, aunque el sustento teórico de éste había sido expuesto desde finales de los años 30, por varios intelectuales liberales que pugnaban por colocar lo individual por encima de lo colectivo.

Los neoliberales han tenido como planteamiento básico el combate al Estado del bienestar y, por tanto, se han opuesto a la intervención estatal en la economía, impulsando las privatizaciones, la desregulación del mercado, así como la liberalización y la apertura comerciales. Viene a colación el tema pues desde su campaña proselitista, López Obrador se pronunció en contra del neoliberalismo, al responsabilizarlo de la pobreza, la desigualdad social y la violencia en nuestro país; sin embargo, en lo que va de su sexenio hemos conocido de políticas públicas contradictorias al respecto.

Pues si bien se ha retomado la idea sobre la intervención del Estado en el fomento y la inversión del crecimiento económico nacional, también se han favorecido programas y medidas que tienen un sustento netamente liberal, y que por ende, están inspiradas en la lógica de sobreponer lo individual sobre lo colectivo, así como en la creencia sobre la autorregulación del mercado.

Hay que destacar que cambiar el paradigma neoliberal tardará varios lustros, al menos los mismos que tardó su implementación, de igual forma habría que subrayar que aún en el ámbito de la academia, al día de hoy se carece de un planteamiento alternativo claramente definido y con un programa viable, tanto al Estado del bienestar como al neoliberalismo, a pesar del esbozo sobre la denominad tercera vía que a finales del siglo pasado se planteó, haciéndola descansar en la sociedad civil.

De tal forma que no tenemos claro hacia dónde se debería mover México en materia de modelo de desarrollo social, por lo cual sería un auténtico parteaguas que el gobierno federal, convocara a un debate intenso y extenso a lo largo del país con carácter vinculante, que contribuyera a clarificar desde ya los pasos a seguir, a fin de que de manera efectiva se reviertan de raíz los elevados niveles de pobreza y desigualdad social.

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