Diego saludando a la aficion naranja

Maradona llena el Marte R. Gómez

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El pasado viernes 8 de febrero el estadio Marte R. Gómez de la capital tamaulipeca volvió a llenarse como hace mucho tiempo no pasaba. El motivo tiene nombre y apellido: Diego Armando Maradona; y es que mas allá de llevarse a cabo el encuentro entre el equipo de casa, los Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y los Dorados de Sinaloa, correspondiente a la jornada 6 de la Liga de Ascenso del futbol mexicano, la atención estaba enfocada en el director técnico argentino de 58 años de edad, quien para muchos fanáticos del balompié a nivel mundial es considerado el mejor futbolista de todos los tiempos.

Estaba claro. Se trataba de la primera vez que Maradona visitaba Ciudad Victoria y nadie quería perdérselo. El partido estaba programado para jugarse a las 8 de la noche, pero algunos medios de comunicación hicieron su arribo al inmueble desde las 5 de la tarde para cubrir la llegada de los aficionados, realizar entrevistas previas y esperar el silbatazo inicial.

La afluencia de los espectadores se dio, hay que decirlo, de manera pausada, comenzaron a incorporarse poco a poco y principalmente a las tribunas populares, las de zona preferente tanto Norte como Sur y algunos aficionados lo hacian no con la playera naranja ni con la del conjunto de Dorados, sino con la camiseta albiceleste de la Selección Argentina, algunas de ellas con el número 10 en la espalda, el número que inmortalizó justamente Diego Maradona.

A las 6:30 de la tarde, y ya con ambos equipos en las instalaciones del estadio, las tribunas seguían llenándose, pero muy lentamente. Quiza tuvo que ver el clima frío que se podía sentir, con una temperatura de alrededor de 10° centígrados y la amenaza de lluvia lo que provocó esa sensación de que finalmente las tribunas no se llenarían. Nada mas lejos de la realidad.

Conforme avanzaban los minutos y se aproximaba cada vez mas la hora del partido, los jugadores se desplazaban por el campo para realizar su respectivo calentamiento y cada vez había más movimiento en las tribunas, un vaivén de personas subía y bajaban las escaleras del estadio, en los alrededores del campo estaban las autoridades competentes de seguridad. Los minutos antes del juego se agotaban, hasta que pasadas las 8 de la noche se da el silbatazo en señal de inicio del partido.

Desde el primer momento el conjunto naranja intento hacer válida su localía, y a pesar de tener llegadas al arco defendido por Gaspar Servio, fue el equipo visitante el que al minuto 13 y por medio de un cabezazo de Fernando Arce se puso adelante en el marcador. Después de esta anotación Correcaminos salió a buscar el partido en su estadio y con su gente, estuvo cerca en varias ocasiones, pero el marcador no se movió. 1 a 0 a favor de los Dorados de Sinaloa.

Mas allá del resultado, la gente se miraba contenta. Maradona, quien como es costumbre había estado bastante activo desde el banco de suplentes, gritando, reclamando cada jugada y alentando a sus jugadores, al final del encuentro salió expulsado. Sin embargo, tuvo tiempo suficiente para recibir ovaciones tal y como las recibía en su etapa de jugador profesional. El público de Ciudad Victoria se le entregó y él devolvía saludos y sonrisas. Algo curioso ya que, a su llegada a la capital, el jueves 7 de febrero, se había mostrado distante tanto con los medios de comunicación así como con los fanáticos que lo esperaban en el aeropuerto y el hotel donde se hospedaría, y esto generó algunas críticas hacia su persona.

El día del partido todo cambio. Pese al resultado en contra los aficionados locales pudieron ver de cerca a Diego Maradona, leyenda viviente del futbol mundial, y eso valió todo.

 

 

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