A CONTRA CORRIENTE / La consulta sobre el nuevo aeropuerto

La consulta sobre el nuevo aeropuerto internacional de México convocada por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, que se llevará a cabo el próximo fin de semana en 538 municipios del país, está en el centro de la agenda de todos los medios informativos, señaladamente en los que integran los monopolios de la comunicación masiva en México, con un manejo editorial que en general reprueba dicha iniciativa, argumentando que está en riesgo la inversión privada, la confianza de los mercados y la estabilidad macroeconómica de México.

En esos medios no se comentan las razones que dan sentido a la consulta, en cambio intentan extraviar a la audiencia con la discusión sobre el medio, es decir, la legalidad de la consulta, así como haciendo generalizaciones para todo el país sobre las presumibles consecuencias; sin precisar quiénes ganan con ese macro proyecto, cuáles son las consecuencias ambientales, territoriales, sociales de esa iniciativa.

Propongo incorporar los siguientes elementos, que contribuyen a entender lo que está en disputa:

1. Como beneficiarios directos hay que señalar a un selecto grupo de empresarios amigos del presidente Peña, particularmente y para variar, constructores relacionados vía familiar y de negocios con el priismo mexiquense, los cuales tienen como prioridad multiplicar sus ganancias con dicho proyecto, más no el desarrollo social del país; de otra manera no se podría explicar que el número de pobres en México siga creciendo con todo y sus inversiones, a pesar de que según el INEGI, con una nueva metodología aplicada desde 2016, diga que está sucediendo lo contrario.

2. El gobierno saliente ha comprometido una millonaria erogación con cargo al erario público, que implicará seguir desatendiendo por muchos años necesidades básicas para los millones de pobres, en salud, educación, vivienda, empleo estable y suficientemente remunerado, seguridad social, acceso al agua potable, a un medio ambiente sano, a la cultura.

3. Se está materializando una enorme devastación del medio ambiente y de los ecosistemas alrededor de la obra, que lleva un avance de menos del 30% y que sus costos se siguen elevando por encima de los inicialmente presupuestados; además del costosísimo mantenimiento permanente que tendría que realizarse en el aeropuerto en construcción, pues parece que se les sigue olvidando que ese terreno es extraordinariamente endeble, que está sobre una zona de lagos. Ese suelo débil aunado a que está en zona sísmica, explica que los daños ante fenómenos naturales, cada vez más frecuentes, sean asimismo cada vez más desastrosos.

4. La lógica exclusivamente mercantilista, de especulación y de apropiación, que todo lo taza en dinero y que inspira a los referidos inversionistas, eufemísticamente llamados mercados, les impide oír los reclamos de los habitantes de esa región, quienes siguen alertando sobre los daños irreversibles al medio ambiente, a sus tierras y aguas, que para ellos constituyen un elemento esencial de identidad, de pertenencia, de reproducción de su cultura.

5. La zona metropolitana de la Ciudad de México ya no requiere más aeropuertos, está saturada, rebasada su capacidad, ahí están los ingentes problemas de agua y basura que enfrenta; requiere desatascarla, ya no es viable llevar más gente, de ahí la prudencia de pensar en descentralizar la vida administrativa; esos macro proyectos de miles de millones de dólares habría que realizarlos en otras partes del país.

6. Tal vez el punto más consistente que hace justificable la consulta, es el descrédito del actual gobierno federal, la desconfianza del pueblo hacia él, dados los incontables escándalos de corrupción, de conflicto de intereses, de uso indebido de atribuciones y facultades, de peculado, en que han incurrido los miembros de la llamada nueva clase política, así como la enorme impunidad de ellos aún en el marco de la ley.

Estos elementos, entre otros, son los que dan sentido a la consulta; sin embargo, habría que destacar que el nuevo gobierno ya goza del respaldo de 30 millones de mexicanos, que le han dado su confianza para transformar al régimen, ese es el cambio por el que votaron, ahora hay que hacerlo.

La consulta, en los términos y en las condiciones en que se está convocando, resulta poco útil e incluso puede resultar contraproducente, pues se desvirtúa y desgasta un mecanismo de participación ciudadana directa, que efectivamente es necesario tener a la mano, para materializar un ejercicio efectivo de la soberanía del pueblo, que se establece en el artículo 39 constitucional.

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