Pipila en la Alhondiga de Granaditas.

26 de Julio: Muere “El Pípila”, otro héroe de la Independencia de México

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Juan José de los Reyes Martínez Amaro, “El Pípila”, es un héroe de la Independencia de México, nació el 3 de Enero de 1782, en la casa número 90 de la calle del Terraplén, de San Miguel el Grande, Guanajuato, siendo hijo de Pedro Martínez y María Rufina Amaro. Tuvo estudios, pero la situación económica familiar le obligó a trabajar en las minas de Guanajuato, como barretero y después jefe de barreteros. Fue compadre del intendente Riaño, de la Alhóndiga de Granaditas, también trabajó en las minas, lo que le ayudó a mejorar económicamente y al comenzar la revolución de independencia, se unió a los insurgentes, abandonando su trabajo y comodidades.

Los mineros le habían apodado, desde muchacho, el Pípila, nombre que se le da en el bajío al guajolote o pavo doméstico, quizá por las pecas que llenaban su cara (otra versión afirma que se debía a que su risa asemejaba el graznido del guajolote). Acompañó al ejército de Miguel Hidalgo, desde San Miguel el Grande, hasta Guanajuato, donde Riaño aún defendía la Alhóndiga ó depósito de granos y semillas, a pesar de que la ciudad ya había caído en manos de los insurgentes. Hidalgo se presentó en Guanajuato el 28 de septiembre de 1810, pero Riaño se negó a entregar la Alhóndiga.

Los embates insurgentes contra la Alhóndiga habían resultando inútiles, Hidalgo y los jefes Insurgentes opinaron que sólo podría tomarse la Alhóndiga si se quemaba su puerta principal, por la cual podrían pasar los asaltantes. Juan José de los Reyes Martínez dijo que él lo haría: se cubrió las espaldas con una losa, y tomando una antorcha encendida de las que usaban los mineros en los túneles, se dirigió a la puerta (entre una lluvia de balas), y le prendió fuego. La Alhóndiga pudo así ser tomada, pero la guarnición realista y los refugiados españoles en ella fueron masacrados, incluido el intendente Riaño. El Pípila tomó parte en muchas acciones guerreras más al lado de Hidalgo y posteriormente de Morelos, y volvió luego a sus minas, viviendo una larga vida; pues murió el 26 de Julio de 1863, en la ciudad de Allende, Guanajuato.

El heroísmo del Pípila fue realidad, fue el hombre valiente, el salvador indispensable de su tiempo, un auténtico morelista convencido de la necesidad de la independencia americana y de la creación de un orden más justo, fué la llama sin la cual quizá nunca se hubiera encendido la puerta de la Alhóndiga de Granaditas y el ejército Insurgente de Hidalgo no hubiera vencido a los españoles que se encontraban protegidos en el lugar y tal vez hubieran pasados muchos años para que México fuera un país libre y soberano.

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