Bacteria podría ayudar a disminuir la contaminación por plástico

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Solo en 2013 se produjeron alrededor de 56 millones de toneladas de politereftalato de etileno en el mundo, también conocido como PET. Su acumulación en los ecosistemas de todo el mundo supone un problema cada vez mayor. El tereftalato de polietileno o politereftalato de etileno, comúnmente conocido como PET por sus siglas en inglés, es un polímero muy resistente, siendo el plástico más utilizado en envases de bebidas,  comidas y textiles.

Esto podría estar a punto de cambiar, gracias a una bacteria recién descubierta que como PET. Científicos de varios centros japoneses han publicado un estudio en Science en el que han recopilado 250 muestras de desechos de PET y los han estudiado en busca de candidatos bacterianos que dependan de las láminas de PET como principal fuente de carbono para su crecimiento. En la Facultad de Química de la UNAM,  también se encuentran trabajando con este tipo de bacterias,  mismas que ayudan a deshacerse del plástico poliuretano, uno de los plásticos de más alta resistencia a la degradación y con pocas posibilidades de reciclaje.

Otras bacterias también son útiles, para el desarrollo económico, por ejemplo:  De acuerdo con el portal del Consejo Nacional Para la Ciencia y Tecnología CONACYT, en la Unidad de Investigación y Desarrollo en Alimentos  del Instituto Tecnológico de Veracruz, desarrollan una línea de investigación basada en el aislamiento de bacterias de medios ambientes extremos, cuyas propiedades pueden ser utilizadas potencialmente como una técnica biotecnológica para la recuperación mejorada de petróleo.

Incluso algunas pueden llegar a ser benéficas para el cuerpo de los seres humanos, muchas de estas están contenidas en los alimentos probióticos, que nos ofrecen un sinfín de beneficios para el organismo.  Con el tiempo la comunidad científica ha desarrollado una variedad de métodos y técnicas para conocer o manipular las bacterias y apenas empezamos a comprender el impacto de estas en la salud humana. Es el momento preciso para darnos cuenta que querer a nuestros organismos no es otra cosa que queremos a nosotros mismos.

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