La charreria, parte del patrimonio cultural inmaterial que México ofrece.

México aporta arte y cultura al patrimonio inmaterial de la humanidad

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La charrería, el mariachi, la cocina tradicional y las ceremonias rituales, como la de los Voladores de Papantla, forman parte del listado de patrimonio cultural inmaterial de la humanidad de la UNESCO; manifestaciones artísticas o culturales que dan identidad a los mexicanos y que se desconocen.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, el patrimonio cultural no sólo considera monumentos o colecciones de objetos; también tiene que ver con tradiciones, expresiones vivas heredadas de los antepasados, artesanías, usos sociales, rituales, saberes y técnicas vinculadas a la artesanía tradicional, por mencionar algunas manifestaciones.

Las fiestas indígenas dedicadas a los muertos forman parte de la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad; en estas celebraciones se celebra el retorno transitorio de los muertos a la Tierra a finales de octubre y principios de noviembre, periodo que además marca el final del ciclo anual del maíz.

La cocina tradicional mexicana también está inscrita en dicho listado debido a que intervienen actividades agrarias, prácticas rituales, conocimientos prácticos antiguos, técnicas culinarias, costumbres y formas de comportamiento ancestrales, ello, aunado a que el arte culinario mexicano está cargado de simbolismos.

El mariachi, la música de cuerdas, canto y trompetas forman por su parte actividades del patrimonio inmaterial de la humanidad. Es una música tradicional mexicana y uno de los elementos más representativos de la nación, los intérpretes de este género cuentan con un vasto repertorio de melodías que evocan diferentes regiones del país.

La charrería, arte ecuestre y vaquero tradicional de México es otra de las prácticas incluidas en dicho listado, debido a que en sus orígenes facilitaba la convivencia entre los ganaderos de diferentes estados del país y sus técnicas de práctica se transmitían de generación en generación.

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